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¿Qué sería estar presente?





¿Qué sería estar presente?
No digas que estas lejos.                       
No vuelvas tu mirada atrás añorando
no te escondas del paso del tiempo
no te aferres
prométele al silencio de la práctica
que estarás presente o disponible
cuanto puedas,
cada día,
cuanto puedas.

Cuando caiga el sol
no intentes quedártelo, no lo escondas de los demás,
no quieras comprarlo o venderlo.
Podrás llevarlo a tus sueños para que abrigue tus horas oscuras.


Practicar es cosa seria. Uno va descubriéndose poco a poco, va forjando su propia voluntad de sostener ese caminar por la vida e integrándose a la dimensión del espíritu que nos pregunta otras cosas y que nos invita a responder también de otra manera. Practicar es cosa seria, no aburrida o inflexible, sino seria. Porque nos espeta y busca dar a luz a cada momento nuestra esencia para poder vivir la plenitud y no más a medias. Por eso nos invita a decir la verdad y a vivir con ella. Nos invita a buscar la libertad y a propagarla. Practicar es cosa seria porque no es posible hacerlo sin amor.


No podrás amar desde lejos,
no sabrás qué te pasa si no dialogas con tu piel,
si cuando el perro ladra te interrumpe,
si cuando escuchas Organizas las palabras,
si cuando alguien es nuevo lo encarcelas y lo matas
entre montañas de ideas y prejuicios.

Cuando llegue la última hora del día
¿Qué será estar presente?

Quizás, haber cargado con tus cosas,
haber andado las horas del día una a una
llevando contigo todas tus cosas:
las flores abiertas de la primavera
y también, tus espinas.
Quizás, haber escuchado al niño hablando,
a la mujer pariendo,
al hombre con hambre,
y al anciano muriendo. Haber estado allí
a cada minuto, buscando
queriendo,
amando.


No podemos amar a alguien si no estamos allí disponibles para ese otro. ¿Cómo se podría amar si todo el tiempo estamos fuera de nosotros mismos no reconociendo al otro más que en sus apariencias? No se trata de estar sólo cuando nos hablamos, o cuando nos miramos, no se trata de estar sólo cuando nos “necesitamos”. La práctica nos enseña que no es posible vivir si no estamos presentes. Pues lo otro sería vivir en la ilusión de lo no verdadero, quemar el tiempo, agotar las reservas, pasar desapercibido… Vivir implica estar en orden de relación con todo. Nos lo pide la vida: vivir implica relacionarnos. Y no podemos relacionarnos con los demás si ni siquiera estamos presentes para nosotros mismos. Por eso la práctica nos recuerda todo el tiempo qué sería estar presentes…


Que podamos mantener nuestra práctica con corazón.
Que desde allí nuestro caminar se vuelva real y verdadero.
Y que sepamos encontrar en cada uno de nosotros y en los demás 
lo mejor de sí,
 la esencia, la pureza y la compasión.
Que podamos descubrir y no olvidar que somos solo si estamos,
disponibles para lo que la vida nos traiga.


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