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Navidad, un aquí y ahora profundo y sin barniz (7)

                   

Esta podría ser una noche más
pero el misterio
ha pensado otra cosa para nosotros:
ha soñado una palabra,
ha imaginado que podríamos tal vez,
enamorarnos de tanta inocencia
naciendo y queriendo.

Tanta inocencia que nos desborde
nos colme y nos impregne
y en ese trajín de amor dado
nos transforme tiernamente, nos haga
casi que de nuevo.

Quizás yo ya no sea de esa pureza
quizás,
he agregado tantas creencias
he dado por cierto a tanto miedo
he aceptado eso de vivir y morir
que vivo muriendo y miro al cielo
y busco -y necesito-
un ángel que me lo anuncie
y me diga que no tema, al menos, por esta noche.

Lo sé, no se puede poner fecha
ni organizar el misterio, pero es la forma
bella, sutil y segura
de darnos una noche de pureza
una noche llena de esa palabra,
la palabra del misterio
pequeño, recién nacido,
húmedo del interior de su madre,
colmado de miradas de amor y de susurros.
Puro. Pureza. Ensueño
de una noche distinta.

Si hoy hiciéramos silencio, ése silencio nocturno,
ése silencio que alumbra,
aunque sólo sea una vez en ésta noche única,
podríamos escuchar la palabra naciendo.
La palabra regresando
a nuestra conciencia, abriéndose camino
en nuestro corazón, entre abatimientos y penas,
llenándolo todo de paz y calma
y también de esperanza.

Tal vez yo sea como vos,
además de aceptar el miedo, además de vivir muriendo,
tal vez seamos de los que cubrimos
esa luz regalada con trajes de ilusión y engaños
y sin querer y sin darnos cuenta
nos sumimos en las oscuras horas del mundo solitario
horas, que llevan vidas.
Pero si hiciéramos silencio por un rato,
si aceptáramos que ésta puede ser una noche distinta,
si nos dejáramos consolar, acompañar, asistir,
si tomáramos el valor de volver a casa
el mundo sería otra vez de luz y de encuentro.

Hay un anuncio, una novedad, una noticia.
Lo nuevo está naciendo
                                       otra vez,
                                                      siempre,
nunca ha dejado de nacer en esa hora santa,
en esa noche única que nos llama.
Hay un niño naciendo, una madre ha dado a luz,
el misterio se ha vuelto Palabra.


(Imagen de portada: "Natividad de Jesús" del Jean-Marie Pirot).




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