Esta podría ser una noche más pero el misterio ha pensado otra cosa para nosotros: ha soñado una palabra, ha imaginado que podríamos tal vez, enamorarnos de tanta inocencia naciendo y queriendo. Tanta inocencia que nos desborde nos colme y nos impregne y en ese trajín de amor dado nos transforme tiernamente, nos haga casi que de nuevo. Quizás yo ya no sea de esa pureza quizás, he agregado tantas creencias he dado por cierto a tanto miedo he aceptado eso de vivir y morir que vivo muriendo y miro al cielo y busco -y necesito- un ángel que me lo anuncie y me diga que no tema, al menos, por esta noche. Lo sé, no se puede poner fecha ni organizar el misterio, pero es la forma bella, sutil y segura de darnos una noche de pureza una noche llena de esa palabra, la palabra del misterio pequeño, recién nacido, húmedo del interior de su madre, colmado de miradas de amor y de susurros. Puro. Pureza. Ensueño de una noche distinta....
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