
Hay una manera "formal" de hacer el Camino, (es sólo el comienzo y es necesario). Pero luego viene la necesidad de ser libres sin abandonar el Camino. Eso quizás es la Realización y es imprescindible.
Hay dos obstáculos que tenemos que remover si queremos progresar en la práctica. Uno, el primero, ocurre en los practicantes nuevos. Y se trata de aceptar las formas, las prácticas formales (con sus rutinas y disciplinas establecidas, hacer las prácticas como hay que hacerlas...) y al segundo se enfrentan los practicantes que ya tienen experiencia: asumir la libertad de esas formas para alcanzar la Realización y la comprensión que el camino espiritual nos va revelando. Es un gran desafío, sin dudas. Llegamos a la práctica necesitados de herramientas, recursos, ayudas y tenemos nuestro primer obstáculo allí: ¿estamos listos a vencer los prejuicios y a dejar de lado viejos hábitos para por fin, asumir una práctica que va a tocar nuestra manera de vivir? Es importante y decisivo en esta etapa, el acompañamiento que recibimos. Acompañar y motivar a asumir dichas "formalidades" revelando el verdadero sentido de los rituales, su verdadero significado sin caer en el cumplimiento vacío de contenido. Luego tenemos el segundo obstáculo: ¿estamos listos para comenzar a dejar partir los hábitos de la práctica, listos para vivir libremente la experiencia espiritual, estamos listos para asumirnos en la libertad que el camino espiritual irá revelándonos? También aquí es importante el acompañamiento. No se trata de esa libertad del ego que significa arrogancia o vanidad. No se trata tampoco de que en un determinado momento decretamos que no necesitamos a nada ni a nadie. Es más, en el camino espiritual, ese momento de libertad está signado por la mayor entrega, por el seguimiento sin egoísmo. Debemos acompañar para que la libertad sea parte de aquella realización que anhelamos. Más progresamos en el camino espiritual, más libres deberíamos sentirnos y hacer sentir a los demás. Libres para conocer, libres para entregarnos en la ayuda y libres para amar sin fronteras de ningún tipo.
Estos son dos obstáculos que enfrentamos todos en el camino y que no se resolverán de forma lineal. A veces se alternan, se intercambian mientras vamos madurando y mientras atravesamos diferentes etapas de ese largo camino que es la vida.
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