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Mostrando entradas de junio, 2017

...Y tú estabas dentro de mí y yo afuera

. ..Y tú estabas dentro de mí y yo afuera,  y así por fuera te buscaba...   San Agustin de Hipona Entro a mi salón de práctica, abro la puerta y el constante aroma a incienso me lo recuerda: ya estoy aquí. No importa cuán cansado llegue, con cuantas ganas, ni con qué dolores: abro la puerta, miro el salón vacío, blanco, silencioso y sólo respirar su aroma me lo recuerda: ya estoy aquí. Lo mismo me pasa cuando voy al templo. En medio de la ciudad, la calle ruidosa, transitada, llena de contradicciones es como mi mente agitada. Entonces atravieso las enormes puertas de madera del templo, miro hacia adelante la enorme nave, la luz que atraviesa los altos vidrios de colores, el altar, los bancos y otra vez el silencio, otra vez ese aroma a templo me lo recuerda: ya estoy aquí. No importa si es en el salón vacío y blanco o en el templo lleno de imágenes, bancos y altares. Ambos lugares me lo recuerdan. Son el espacio físico donde empiezo el viaje de reg...

Cultivar la meditación

El día transcurre, los días transcurren y nos pasan cosas. Todo tipo de cosas, pero las que más nos impactan son las que están en el extremo de lo que nos pasa, por así decirlo. Entre las agradables, las más agradables nos mantienen largo tiempo motivados y felices y entre las desagradables, las más desagradables nos pesan tremendamente, nos duelen largas horas, por varios días incluso por temporadas. Como podemos entonces cultivamos la ecuanimidad. Como podemos porque somos criaturas de este mundo y no hay dios que nos libre de vivir nuestras historia, nuestras cosas, nuestros "extremos" y en ese aprender qué somos es que cultivamos la ecuanimidad "como podemos" no desde la condescendencia sino desde la compasión, pues sin compasión, ¿cómo hemos de cultivar algo? Creo que deberíamos aprender el arte de plantar, de sembrar y cultivar para luego no olvidarnos cómo se hace. Con qué amor se abre la tierra, con que sensibilidad se siembra la semilla...