Hoy a la mañana muy temprano, en la habitación en la que cada día escribo estas notas, el aire parecía cargado, como cuando necesitamos ventilar. Entonces corrí completamente una de las hojas de la ventana y esperé como una décima de segundo para recibir la brisa que vendría de afuera en un sexto piso. Hice todo lo que estaba a mi alcance: notar el aire denso, subir la persiana, abrir la ventana y quedarme, permanecer allí para sentir la brisa. Luego la brisa llegó. El suave viento de la mañana cuando está amaneciendo. Fresco, con olor a las copas de los árboles, con esa humedad de la primera hora. Entonces me senté y cerré los ojos por unos cuantos minutos. La brisa en la cara, algunos papeles que se movían sobre la mesa del escritorio, la media luz en la habitación y mi mente en calma después del sueño reparador. La experiencia espiritual es como esa brisa llegando por la ventana. Es un anuncio, una novedad, una noticia. Nosotros practicamos, hay una cuota de esfuerzo, un ...
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