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Mostrando entradas de octubre, 2015

Transparencia y ecuanimidad

Te sientas a meditar, en un lugar apacible, donde puedas estar en silencio por un largo rato y la transparencia que te regala la práctica no tardará en llegar. Cuando hayas pasado unos cuantos minutos comenzarás a ver quién eres realmente y que te está sucediendo. Ahí la primera dificultad: ¿puedes quedarte?¿puedes sostenerte? Si continúas, lo que no quiere decir que no sea difícil hacerlo, vendrá a ti otra ayuda de la meditación: ecuanimidad. La ecuanimidad nos asiste para que podamos sostenernos, para que podamos quedarnos en la meditación. Nos dice que para transformar aquello que es una dificultad primero hay que verlo claramente sin juzgarlo, porque al juzgarlo dejamos de verlo tal cual es. Juzgar puede ser tal vez una forma de no quedarnos mirando, de evitar lo que la transparencia nos da. Por ello, la ecuanimidad La concentración es esa disciplina. Sentarnos a meditar y quedarnos meditando. Sentarnos a meditar y cultivar la ecuanimidad. La transparencia nos permite v...

Sed

Hay una oscuridad que no nos impide el camino un lugar desconocido  que nos reúne y nos encuentra. Hay un fracaso que nos anima un tiempo fuera del juego que nos espera y como naciendo de nuevo miramos más allá de nosotros mismos. Hay tantos que vamos a veces a tientas y también seguros, porque no vamos sino acompañados andando a pies descalzos, aguardando. También a nosotros, el agua nos habría inundado y sumergidos en sus turbulencias no seríamos nada. Pero sin embargo hay una luz que nos alumbra y proviene de la noche hay una fuente que nos aguarda, un camino que no es final ni comienzo. Hay un camino que es andar despiertos aun en la noche, aun perdidos, hay un  camino que nos encuentra. La meditación muchas veces está impulsada por la sed. Qué sería de nosotros -de esto nos damos cuenta cuando meditamos ya un tiempo- si no tuviéramos ese espacio a donde calmar nuestra sed. Esa práctica que nos recibe, "nos encuen...

Smriti

Que no me olvide  de la paciencia que el Espíritu me tiene, que no me olvide  del sol saliendo para todos y de la lluvia. Que pueda aprender a esperar y que cada paso sea, camino a la misericordia. Que no evite el encuentro y la escucha que pueda perdonar  que pueda comenzar de nuevo que mis brazos sean, como ramas del árbol que brota después de cada invierno.  Y que  no me seque nunca . Que cuando cierre los ojos no sueñe, sino que recuerde el amor que Dios me tiene,  y al pensar en los hombres  mis palabras sean fruto  a pesar de las guerras y de las penas. Y cuando la tormenta se instale tan cerca, que sus vientos huracanados no me desprendan de la tierra que mis pies se mantengan juntos que mi manos permanezcan abiertas aún a pesar mío cuando el rencor  me conquiste por momentos. Que pueda prometerme que seré abierto que seré cielo y océano cada vez que pueda que seré silencio en el in...