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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Dejarse transformar: la enseñanza no es una amenaza

…Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene. Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos. Lucas 7.33 En el libro tibetano de los muertos, se encuentra un poema donde se trata la importancia o la necesidad que tenemos de seguir un camino, de permitirnos “tomar refugio” en una enseñanza espiritual. En ese poema, podemos leer: “De las bocas de los santos brotan estas palabras: Si no conservas en tu corazón la enseñanza de tu maestro, ¿no te convertirás en tu propio impostor? El mismo Buda en un texto que se llama “Las cuatro confianzas” dice: “Confía en el mensaje del maestro, no en su personalidad; Confía en el sentido, no sólo en las palabras; Confía en el sentido real, no en el provisional; Confía en tu mente de sabiduría, no en tu mente ordinaria y llena de prejuicio...

Tantas formas de ir a la guerra

…Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan,  y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo…  Lucas (6,20) Hacía tiempo antes de que llegaran unos amigos para su práctica de yoga y miraba por la ventana hacia la calle. Medio día entre semana, en una calle céntrica. La gente pasa, los autos pasan, el muchacho de la rotisería va y viene con bolsitas con comida rápida. Frente a la puerta de nuestra casa, sobre la vereda de enfrente, los contenedores de basura como monumentos. Sucios, herrumbrados, con maderas y restos de lo que no queremos en nuestras casas, allí tirado por el suelo de una ...
Martín González Cremonesi Instructor de Ananda,  casa de yoga y meditación. a Cecilia 29 de agosto 1987- 9 de setiembre 2012 La última vez que hable con ella, la última vez que hablamos, me dijo que estaba cansada. Era martes o miércoles. Luego ya no pudimos hablar, aunque igual yo le hablé y ella me respondió (lo que pasa que en esas conversaciones que siguieron en los días siguientes, la ciencia se interpuso, los aparatos médicos hicieron interferencia, los tubos, los ruidos digitales, las luces blancas y los horarios de visita).  Otra vez, una noche,  la soñé o a lo mejor me soñó ella a mí, vaya uno a saber: se sentó en su cama y sonriendo me pidió flores. Y cuando se las traje antes de abrazarla fui a lavarme las manos, como antes, como hacía en el sanatorio. Ella me dijo entonces, que no era necesario, que ya no era necesario que me lavara las manos. Nos abrazamos entre el perfume de aquellas flores que yo había conseguido tal como el...

Las manos del amor

…Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando. Lucas, 38.40 Todos tenemos una parte de nosotros que no encaja. Muchos incluso hemos sentido alguna vez, o sentimos aun, que no encajamos. Los espacios que nuestra sociedad propone para realizarnos, para ser escuchados y reconocidos como personas, las instituciones políticas o religiosas incluso, no siempre son un espacio abierto a todos. Si miras en una ronda de meditación en un grupo medianamente numeroso, verás esta realidad allí plasmada: cuántas historias de vida buscan un lugar para poder sanarse. Cuántos corazones rotos llegan al silencio de la meditación luego de un largo derrotero golpeando puertas en diferentes lugares. Cuántas personas no son verdades o técnicas lo que están necesitando sino, un silencio que los reciba. Unas manos que lo calmen. Si miras a tu alrededor atentamente en una ronda de meditación te verás a...