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Mostrando entradas de mayo, 2016

Tres momentos

Cuando desarrollamos la meditación a diario y esta se transforma (con todas sus "etapas") en algo de todos los días, muchas cosas pasan...muchas veces, diferentes a lo que al comienzo íbamos a buscar pero que vamos descubriendo son cosas necesarias para vivir en paz y con plenitud. Veremos tres de ellas. Ser en la inmensidad Cuando vamos a diario a la meditación, las diferentes etapas de la búsqueda del silencio se dan solas, naturalmente. Unos días vamos necesitados de paz mental, otros de alivio físico, otros de comprensión. Unas veces vamos llorando o enojados, otras silenciosos y otras con muchos "reclamos" y necesidades. Allí sin darnos cuenta sucede la oración o el silencio orante. Nos sentamos a meditar y un buen rato estamos exponiendo nuestras angustias, nuestras dificultades...Luego el silencio. Luego salir de la meditación y hacer, actuar, en función de lo que experimentamos en la meditación.  Nos llenamos de asombro cuando descubrimo...

Fruto y semilla

Arar la tierra y sembrar. Darla vuelta, que quede patas para arriba, que los terrones se despedacen, que el agua de lluvia corra por entre todas sus partes. Arar la tierra y sembrar. Y después estar ahí atento, anhelando la estación, el día y la hora de romper desde la oscuridad  y salir a la luz tallo y hojas. Vulnerable y frágil, pero valiente... y más tarde o más temprano, cuando uno menos la piense,  entre raíces y ramas, sostenido siendo tronco y sosteniendo, dar fruto y sombra, cobijo, resguardo, hasta ser leña.

En las pequeñas cosas

Cuando tenemos sed, tomamos agua. En cualquiera de sus formas, cuando tenemos sed, nos procuramos agua, ya sea en jugo, en bebida, en agua sola...ya sea embotellada, de un bidón o de la canilla de la cocina. Cuando tenemos sed, tomamos agua. A fortunadamente s aciamos la sed con facilidad en nuestro país, pero hay millones de personas en el mundo que padecen no sólo sed, sino la dificultad de procurarse agua de forma sostenida y segura para su salud. Y la facilidad con que aquí en nuestro país accedemos al agua nos hace olvidar que cada vez que tenemos sed y la saciamos tomando agua estamos aunque sea a través de una intrincada red de conexiones, contactando con la fuente, con el lugar de donde esa agua proviene. En la meditación sucede lo mismo. Cuando tenemos sed de paz, sed de amor, sed de vivir con plenitud, buscamos saciar esa sed y esto será posible si tenemos a nuestro alcance una oportunidad de practicar y si esa práctica nos conecta con la fuente de lo que ...

No estamos solos

Una imagen de la meditación, es que la persona meditando está "a solas" meditando. Y es cierto: la meditación es un camino personal, nadie la puede hacer por ti. Pero esto no quiere decir que sea "a solas". Personal no quiere decir "a solas", de forma aislada y a la buena de tus posibilidades, esfuerzos y logros. Es a tu ritmo, de acuerdo a tu vocación y búsqueda, pero nunca "a solas" pues cuando meditamos comenzamos a descubrir que nunca estamos solos. Nos acompaña una enorme tradición que se ha nutrido de la más variada gama de tradiciones, culturas y gentes a través de miles de años. Nos acompañan también los que hoy están sentados como nosotros meditando ya sea cerca nuestro o lejos, muy lejos... Pero fundamentalmente, no estamos solos, porque al meditar nos abrimos a través del camino de la meditación, a una realidad que desconocíamos y que siempre ha estado allí. El camino de la fe El camino de la meditación es un camino de fe. Ha...