Cuando desarrollamos la meditación a diario y esta se transforma (con todas sus "etapas") en algo de todos los días, muchas cosas pasan...muchas veces, diferentes a lo que al comienzo íbamos a buscar pero que vamos descubriendo son cosas necesarias para vivir en paz y con plenitud. Veremos tres de ellas. Ser en la inmensidad Cuando vamos a diario a la meditación, las diferentes etapas de la búsqueda del silencio se dan solas, naturalmente. Unos días vamos necesitados de paz mental, otros de alivio físico, otros de comprensión. Unas veces vamos llorando o enojados, otras silenciosos y otras con muchos "reclamos" y necesidades. Allí sin darnos cuenta sucede la oración o el silencio orante. Nos sentamos a meditar y un buen rato estamos exponiendo nuestras angustias, nuestras dificultades...Luego el silencio. Luego salir de la meditación y hacer, actuar, en función de lo que experimentamos en la meditación. Nos llenamos de asombro cuando descubrimo...
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