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Mostrando entradas de octubre, 2016

Lo que tenemos que aprender

Cuando queremos meditar, ¿qué tenemos que aprender? Como en cualquier ámbito de la vida, también en la meditación la sociedad de consumo ha logrado "inmiscuirse" y parece que tenemos muchas técnicas, escuelas, formas, estilos, de meditación... pero vale la pena preguntarse. Detenernos y preguntarnos: ¿qué tenemos que aprender? Si miramos bien lo que nos impide meditar, es decir, estar en silencio, con una actitud contemplativa, con un corazón amante de la verdad y de la libertad, lo que nos impide estos estados no es lo que no sabemos, sino, lo que ya sabemos. El principal obstáculo no son las técnicas que no se, sino mis ideas preconcebidas acerca de la vida interior, de la espiritualidad e incluso del misterio que hay en mi interior más profundo. Las personas nos "trancamos" en la meditación porque se nos impone el "yo se": yo se que esto no existe, yo se que no soy bueno para esto, yo se que mi mente no puede, yo se que es una pérdid...

Amar la verdad

Lo más difícil de aceptar para la mayoría de nosotros es que vivimos condicionados. Quizás queremos meditar un poco, practicar otro tanto y hasta cambiar algunas cosas pero nos es verdaderamente difícil ir en busca de una revolución total de la mente o de la conciencia. Tras la búsqueda de la paz y la estabilidad muchas veces se nos cuela la conformidad, el miedo y la mediocridad. Y allí...ya no habrá paz sino sufrimiento. Necesitamos aceptar que la meditación, la vida meditada, la mente que medita, traerá una revolución a nuestra cotidianidad. Intentará estar en cambio siempre. Querrá libertad y para eso será amante de la verdad en todas sus dimensiones y consecuencias. Si tenemos el valor de vivir en esa revolución de la conciencia que la meditación traerá entonces habrá en nosotros un orden interno natural y sabremos qué hacer y qué no hacer, no porque lo diga la tradición sino porque lo anhela nuestro corazón y es voz del Espíritu. Mientras el ego calcula consecuencias, logro...

Una pausa

En ananda haremos una pausa en los encuentros de meditación de los miércoles. Desde el año 2011 cada miércoles entre los meses de febrero a diciembre nos hemos venido reuniendo para compartir la meditación con un grupo estable de amigos y otros que se fueron sumando, yendo y viniendo... Ahora, casi seis años después, haremos una pausa al menos hasta febrero del año próximo y mirando a la distancia el camino hecho, veremos que más hacer. Por lo pronto, en el mes de noviembre, los miércoles a la noche, vamos a plantearnos algunas actividades que estén relacionadas con el retiro anual que realizamos en diciembre cada año desde el año 2001 preparándonos para ese encuentro que cumple 15 años. Entonces estos miércoles que restan de octubre serán de preparación y escucha atenta de lo que está por venir para que lo que hagamos no sea nuestro "capricho" sino aquella tarea que tenemos que hacer. Cada miércoles igual seguirán estando los textos en estas páginas, igual que seguirá es...

¿Qué te preguntas?

Muchas veces hemos compartido diferentes impresiones acerca de la actitud o de la intención que ponemos al meditar. Hemos visto ya que no podemos ir a la meditación a "adquirir" alguna cosa. También hemos visto que no podemos ir a la meditación a "controlar" lo que ocurre...  Ahora nos preguntamos, ¿qué te preguntas en la meditación? ¿vas a la meditación con preguntas, con inquietudes, con búsquedas? Por no repetir lo mismo de siempre... En la tradición espiritual se ha vuelto muy pesada la herencia precisamente de la tradición. Lo que debe hacerse y lo que no. Lo que está bien y lo que no. Hemos puesto en la tradición incluso todas las respuestas que el Espíritu nos dio tal vez a través de los profetas y de las escrituras y cuya custodia parecen ser únicamente las instituciones. Entonces en nuestra cultura occidental, bien recibimos lo que llega de oriente porque muchas veces desconocemos que adolece de la misma dificultad. Para no repetir entonce...