Ir al contenido principal

Ser de los que creen *




TU CONTENIDO 1
TU CONTENIDO 2
Vaya si la vida es complicada. Vivir es complicado y más aún cómo vivimos nosotros, cómo vive nuestra generación. Todo es una red de compromisos y de exigencias: el rendimiento, el estudio, las cuentas, las relaciones humanas difíciles, el engaño, la superficialidad, la falta de cercanía y honestidad...la ignorancia con la que vivimos acerca de las cosas profundas de la vida. Buda dijo, “la vida es sufrimiento” y lo es, es una constante adaptación que nos genera mucho dolor. Pero también dijo: “hay una forma de salir del sufrimiento”.  

Todas las tradiciones religiosas aceptan que la vida no es fácil, que el ser humano vive con muchas interrogantes que lo acucian, pero también, las religiones mismas, todas, son la expresión de que el ser humano busca y va encontrando las formas de salir de esa angustia.

A mi edad soy una persona grande, no anciana y mucho menos sabia, pero una cosa he aprendido en estos más de 26 años de practicar junto a otras personas y con otras personas...hay una una manera de no sufrir ante la necesaria adaptación a la vida y sus imprevistos. He visto gente morirse pero sin sufrimiento, con dolor incluso, pero sin sufrimiento. He visto personas atravesar diferentes duelos por diferentes motivos y transitarlos con dolor pero con dignidad, sin ser arrastrados por la desesperación. He visto personas envejecer y madurar dando frutos de comprensión y liberación a quienes estamos cerca...y siempre hay un común denominador: ser de los que creen.

Si no cultivamos en la vida, en el diario vivir, -una forma de vivir precisamente-, que esté iluminada por la fe y la esperanza, entonces moriremos cada día un poco ante el dolor y la angustia inevitables. Podremos vivir cien años pero habremos muerto mucho tiempo antes. Un gran error que cometemos es llegar a pensar la meditación y la práctica como un recurso para trabajar mejor o descansar mejor...puede que la práctica te concentre más y que te ayude a dormir mejor pero si pensás la práctica en esos términos no pasará mucho tiempo antes de que un imprevisto supere su poder  y te lleve al sufrimiento.

La práctica es para liberarnos del sufrimiento. Practicar es la vía para estar libres del sufrimiento aunque duela. Porque meditar no te va a salvar de perder un trabajo o de que un familiar querido enferme y muera, no te va a salvar de la angustia de la incertidumbre o del miedo que puede darnos por ejemplo, ver crecer a nuestros hijos...meditar te salva de ser arrastrado por el dolor y que se convierta en sufrimiento. Y no podemos sostener la meditación ni los 20 minutos concretos ni en el largo caminar de la vida, si no tenemos fe y esperanza.  

No sólo es “bueno” creer en que la vida es más e intentar descubrir cuánto más... es necesario para no morir cada día un poco ante el dolor, o dicho de otra forma: la meditación, la práctica espiritual, nutrida de fe y esperanza, abre las puertas de la vida y nos muestra que no hay límites, que nadie se pierde y nada se termina. 



Ay de mí **

Ay de mí,
cuando llegue la hora
si no pude librarme del mundo
si no vi
mi cuerpo pudriéndose antes
cuando estaba sano.

Ay de mí,
cuando mi tiempo llegue
si todavía palpito con las estaciones
y no supe
que todo parte y todo regresa,
y no pude ver
aún
lo vacío del cielo,
lo transparente.

Ay de mí
si todavía creo
para entonces,
que los dioses llevan nombres
y me quiero sujetar
a la ilusoria permanencia de las cosas.

Ay de mí,
cuando esté ciego
cuando no pueda moverme,
cuando la tierra sea agua,
cuando el agua sea fuego
y el fuego se haga como el aire,
cuando sepa que la muerte viene a buscarme
si no tuve el valor
de morir y nacer antes.


*"Ser de los que creen",  meditación número 35 del ciclo de 40 meditaciones, una por día, en los meses de marzo y abril de 2025 compartidas en Ananda. 

** "Ay de mí" MGC 2000

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando te decidas por una formación, fijate de no estar alimentando una ilusión (1)

1 la ilusión del éxito. Las redes se han convertido en grandes medios de comunicación donde se presentan formas “ideales” de tratar con todo lo que nos pasa. Cada uno de nosotros, sin quererlo y sin saberlo muchas veces, con los “me gusta” y los “compartir” que damos, fuimos creando nuestra propia burbuja de consumo donde nos venden cosas. Si te interesa el yoga y la meditación y si has estado viendo diferentes propuestas de formación seguramente te estén llegando promociones y propuestas que el algoritmo las selecciona para vos de acuerdo a tus “intereses”. Pero cuidado. No elije lo mejor para vos sino dentro de lo que ha despertado tu interés, selecciona lo que más se vende, lo que más dinero deja en el sistema. Por eso necesita venderte “ilusiones”. Y a ilusión del éxito es una de ellas. Cuando elijas una formación para estudiar y aprender yoga no elijas por la imagen ni el contexto de los videos que te muestren. No vas a ascender socialmente porque hagas yoga. No vas a resolver tus...

Tiempo *

 En este mundo de hoy el tiempo es un bien preciado, de hecho la sociedad de consumo ha transformado en un valor el tener “tiempo para uno”, el tener tiempo para vacacionar y el tener objetos y un cierto status que aparente al menos que no andas de prisa o que tu vida es cómoda, no ajetreada...y así vendernos más y mejor ocupaciones, objetos, servicios, “espejitos de colores” por los cuales hay que trabajar mucho para poder tenerlos… muchas veces para tener tiempo de descanso agotamos nuestras fuerzas el resto del tiempo. Pero en el camino del autoconocimiento puede pasarnos lo mismo. Si no tenemos tiempo para discernir y reflexionar, para cultivar una forma de mirar y leer lo que está delante nuestro, si no tenemos tiempo para procesar aquello que vamos descubriendo sencillamente no descubriremos nada nuevo y, o bien abandonaremos el camino o bien repetiremos fórmulas y tradiciones que no pasan por nuestro cuerpo, que no conectan nunca con nuestra vida. El autoconocimiento se supo...

El fútbol, el mundo y la espiritualidad: un poco de “no creer”

El fin de semana pasado terminó el mundial de fútbol, pero no sus repercusiones. Como nunca, se ha desatado una ola de ataques, discriminaciones, debates, insultos racistas y de todo orden. Lo de unos es europeos contra sudamericanos, lo de otros imperialistas contra colonizados, poderosos contra pobres, los que juegan “limpio” contra los que hacen trampa o están ayudados por los jueces. En la danza de miles de millones de dólares, pero miles de verdad, continuó la guerra en Ucrania, continuaron los ataques Irán -Estados Unidos-Israel...y mientras miles de corazones palpitaban por una jugada de Messi o Mbappe, a pocos kilómetros otros corazones se estrujaban de dolor al sacar de entre escombros a sus familiares tras los terremotos y la inoperancia estatal en Venezuela. Esa es una cara de nuestra forma de vivir. El mal en el mundo brindará por más mundiales como éste aunque alguna vez digamos que gritar un gol, abrazarse con un amigo frente a una televisión, es a veces, para mucha gente...

Que la luz nos encuentre

                                                                                                                                             Foto de Javier Mullin Si miramos, en el mundo hay mucha oscuridad. Tanta violencia, injusticia, opresión, falsedad...si miramos cerca nuestro, también veremos que la hay. Hay luz y hay oscuridad. Hay mucho bien y también mucho mal.  Pero también encontramos oscuridad en nuestro interior, que es decir en nosotros mismos, pues muchas veces estamos tentados a decir "interior" y poner una cierta distancia capaz de no conectar nunca ese "interior" con unos mismo. Entonces miramos y hay oscu...

Navidad, un aquí y ahora profundo y sin barniz (7)

                    Esta podría ser una noche más pero el misterio ha pensado otra cosa para nosotros: ha soñado una palabra, ha imaginado que podríamos tal vez, enamorarnos de tanta inocencia naciendo y queriendo. Tanta inocencia que nos desborde nos colme y nos impregne y en ese trajín de amor dado nos transforme tiernamente, nos haga casi que de nuevo. Quizás yo ya no sea de esa pureza quizás, he agregado tantas creencias he dado por cierto a tanto miedo he aceptado eso de vivir y morir que vivo muriendo y miro al cielo y busco -y necesito- un ángel que me lo anuncie y me diga que no tema, al menos, por esta noche. Lo sé, no se puede poner fecha ni organizar el misterio, pero es la forma bella, sutil y segura de darnos una noche de pureza una noche llena de esa palabra, la palabra del misterio pequeño, recién nacido, húmedo del interior de su madre, colmado de miradas de amor y de susurros. Puro. Pureza. Ensueño de una noche distinta....