Hay una oscuridad que no nos impide el camino
un lugar desconocido
que nos reúne y nos encuentra.
Hay un fracaso que nos anima
un tiempo fuera del juego que nos espera
y como naciendo de nuevo
miramos más allá de nosotros mismos.
Hay tantos que vamos a veces a tientas
y también seguros, porque no vamos sino
acompañados
andando
a pies descalzos, aguardando.
También a nosotros,
el agua nos habría inundado
y sumergidos en sus turbulencias
no seríamos nada. Pero sin embargo
hay una luz que nos alumbra y proviene de la noche
hay una fuente que nos aguarda,
un camino que no es final ni comienzo.
Hay un camino que es andar despiertos
aun en la noche, aun perdidos,
hay un camino que nos encuentra.
La meditación muchas veces está impulsada por la sed. Qué sería de nosotros -de esto nos damos cuenta cuando meditamos ya un tiempo- si no tuviéramos ese espacio a donde calmar nuestra sed. Esa práctica que nos recibe, "nos encuentra" aun en medio de la tormenta y conociéndonos nos calma.
Hay un camino, (esto es también una esperanza para todos, y una gran motivación para el que se inicia). Hay un camino que recorremos incluso sin conocerlo y es como si lo conociéramos porque trata de nuestro recorrido interior y recoge para sí, también nuestros dolores. Quizás eso sea, andar despiertos. Practicar en medio de nuestra propia noche, buscar en medio de nuestra sed.
Que podamos seguir andando en la práctica
como quien hace camino.
Que sepamos ver en la oscuridad
y aprender a confiar .
Y que cuando solos,
sintamos que no podemos,
nunca dejemos de buscar compañía.

Comentarios
Publicar un comentario