En este mundo de hoy el tiempo es un bien preciado, de hecho la sociedad de consumo ha transformado en un valor el tener “tiempo para uno”, el tener tiempo para vacacionar y el tener objetos y un cierto status que aparente al menos que no andas de prisa o que tu vida es cómoda, no ajetreada...y así vendernos más y mejor ocupaciones, objetos, servicios, “espejitos de colores” por los cuales hay que trabajar mucho para poder tenerlos… muchas veces para tener tiempo de descanso agotamos nuestras fuerzas el resto del tiempo.
Pero en el camino del autoconocimiento puede pasarnos lo mismo. Si no tenemos tiempo para discernir y reflexionar, para cultivar una forma de mirar y leer lo que está delante nuestro, si no tenemos tiempo para procesar aquello que vamos descubriendo sencillamente no descubriremos nada nuevo y, o bien abandonaremos el camino o bien repetiremos fórmulas y tradiciones que no pasan por nuestro cuerpo, que no conectan nunca con nuestra vida.
El autoconocimiento se supone nos haría personas más libres. Practicar nos ha de volver personas con criterios firmes y sentido común basado en la experiencia, en la observación, la reflexión y la contemplación y todo ello requiere entre otras cosas de tiempo. Cuando una idea escrita en algún libro o una conferencia brindada por alguien te atrape o llame tu atención, date tiempo para preguntarte si además te inspira. No se trata de desconfianza ni de valorar la resistencia, se trata de tiempo para ser fiel a vos mismo. Y siendo fiel a vos mismo serás fiel al camino que elegiste y serás fiel a la Verdad. Que quizás, de eso se trata.
*"Tiempo", meditación número 6 de 24 meditaciones compartidas, una por día, en el mes de diciembre de 2024.
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