¿Por qué celebrar una fiesta del calendario Hindú? ¿Tiene algo que ver con el yoga? Tu vida, nuestra vida es “tocada” en algún momento por celebraciones poco claras y evidentemente de una cultura tan lejana a la nuestra?
¿Es tan así realmente? ¿Se trata de otro calendario, otra cultura, algo ajeno?
Quise empezar con las mismas preguntas que me he hecho a lo largo de muchos años y que créeme, todavía a veces vuelvo a hacerlas. A pesar de que entre mis libros más de la mitad hablan de una espiritualidad del otro lado del mundo, a pesar de que dos por tres estoy diciendo alguna palabra o explicando alguna frase en otro idioma, todavía sigo pensando si no estaré importando espiritualidad como quien compra por internet ropa o accesorios para el auto. Entonces si pudiera “desmenuzar” el concepto que está en esas dos palabras quizás podría mirar una vez más mi vida a través de su verdadero significado. “Gurú Purnima” tiene una traducción palabra por palabra y dentro de la primera de ellas, “gurú” a su vez se pueden traducir sus sílabas.
El texto de la tradición India que es considerado el más antiguo en hacer referencia a “Gurú Purnima” es un texto que se llama Advayataraka Upanishad , data aproximadamente de entre los siglos 1 ac y 4 dc. Forma parte de la literatura de los Upanishads, un conjunto de textos algunos de carácter más filosófico y otros más prácticos que fueron a su vez considerados como la esencia del Vedanta.*
¿Qué significa entonces “Gurú Purnima”?
"La sílaba gu significa oscuridad, la sílaba ru significa aquél que la disipa. Debido al poder de disipar la oscuridad, el gurú es llamado de esta manera" **
Pero el problema viene ahora con la palabra “purnima” que significa “luna llena” o más bien “plena” y por su plenitud y su luz materializa el concepto de que el gurú “disipa” la oscuridad. Pero hay un detalle: el calendario hindú. El calendario hindú es un calendario lunisolar. Esto quiere decir que los meses se ajustan según las lunas, pero los años se ajustan según el sol. Nuestro calendario gregoriano es solar, es decir, toma en cuenta el movimiento de la tierra alrededor del sol. El calendario hindú es un calendario que toma en cuenta la traslación de la luna alrededor de la tierra y también la traslación de la tierra alrededor del sol.
Entonces, Gurú Purnima para nosotros y para los hindúes cae siempre en la mitad de julio, pero la diferencia es que para ellos, por ser del hemisferio norte es la primera luna llena del verano. Es mucho más luminosa y refiere mucho más o mejor al concepto de representar en esa luminosidad la presencia del gurú. En nuestro caso, por estar al sur, es la primera luna llena del invierno, lo que implica o mejor dicho, lo que no quiere decir que sea una luna tan luminosa como la que refiere la tradición, porque en nuestro caso sería la primera luna llena de la parte más oscura del año. Esto es una contradicción a resolver al celebrar Gurú Purnima en nuestro hemisferio. ¿No deberíamos celebrarlo en verano quizás, con una mayor presencia de la luz, con una mayor duración de la luz en el día?
¿Son estas cosas definitivas a la hora de una celebración?
Si tomamos en cuenta la relación estrecha entre nuestro cuerpo-mente con la influencia del sol y la luna, quizás sería un aspecto a repensar. Si lo que nos ocupa es tener un día en el que recordamos que no sólo heredamos un conocimiento, unas tradiciones y que nos beneficiamos de las prácticas que otros descubrieron, sino que además hay una relación personal con el gurú, que hay una fuerza, que le decimos “voz” que nos llama, entonces podríamos celebrarlo cualquier día del año porque lo que cuenta es nuestra intención y reverencia.
Encontrando un equilibrio
Te invito a celebrar en nuestra casa Gurú Purnima en la luna llena de julio. Al ajustarnos a la fecha en la que se celebra en la India también reconocemos que hemos heredado de ese “mundo” el puñado de asanas que practicamos cada semana, la mayoría de las formas de meditación y una manera de investigar acerca del sufrimiento y la liberación del mismo. Luego está la influencia de esta parte del mundo en la que vivimos y por supuesto nuestra forma y estilo, que manteniendo el respeto y reconocimiento a la tradición se anima a preguntarse otras cosas.
Lo definitivo no son las fechas del calendario. Lo definitivo es nuestra presencia y nuestra búsqueda personal. Animarnos a dedicarle una tarde a reconocer que alguien ha sembrado en nosotros la semilla del autoconocimiento y que sin ello no buscaríamos. Por eso somos agradecidos.
De mi libro “Cuaderno de Viaje”*** te comparto este fragmento que habla de esto mismo pero desde la experiencia propia y vital. Eso que yo llamo “la relación con el Gurú”.
Hoy a la mañana me despertaron unas graves campanadas, muy espaciadas, alternadas por otras más agudas, pero no menos suaves. Un espectáculo musical. La catedral llama a misa. Son las 4.30 de Perú. Mientras suenan las campanas, acostado, mirando al techo, siento que en esas campanas hay un llamado personal, que es Dios que me llama, que me motiva a despertar no solo del sueño sino de la ilusión. Me quedo meditando hasta las seis y hay en mi mente silenciosa una afirmación que suena como un mantra: Es el despertar espiritual, es Lázaro que sale del sepulcro.
Abrí los ojos casi al ritmo pausado de las campanas. Sobre mí, alto, el techo de la habitación que tiene una ventana de vidrio por donde se ve el cielo y algunas estrellas. Ya no llueve como anoche. Mientras las campanas siguen y resuenan en mi pecho no atino a moverme y esa afirmación que recorre mi primera conciencia después de un sueño tan profundo esta madrugada: es la resurrección de Lázaro. Es Lázaro, llamado desde la luz del día por el amor de su amigo que lo despierta del sueño y no solo del sueño, también de la ilusión que lo mantiene tan cerca de la muerte. Y lo rescata para la vida eterna del Espíritu. Es muy temprano y la temperatura ha bajado mucho. Entonces, acostado, aún con mi cuerpo en total descanso, quieto y relajado, sigo las campanadas con un ritmo en la respiración profundo y silencioso y cada golpe de campana en el silencio me despierta, alejándome del ensueño y despertando totalmente al día y a la vida. Recuerdo el mantra que usamos en algunas meditaciones: “Condúcenos de la oscuridad hacia la luz, de la ignorancia a la sabiduría, de la muerte a la vida eterna”, lo digo algunas veces como el texto de esa música que suena ahora por todas las calles del Cusco, esas campanas que llaman y han venido hasta mi habitación a decirme que salga, que han corrido la piedra, la enorme piedra del ego que me mantenía a oscuras y muerto mientras mi amigo me espera afuera, a la luz de la conciencia eterna, para alimentarme y estar conmigo. “Condúcenos de la oscuridad hacia la luz, de la ignorancia a la sabiduría, de la muerte a la vida eterna”, y agrego: voy a dejarme llevar, voy a dejarme conducir de tu mano, voy a seguir tus pasos, más que antes, más que nunca.”
* Vedanta: uno de los seis sistemas de pensamiento de la India. Se refiere a la culminación de los Vedas, literalmente “conocimiento” y abarca la religión, la filosofía y la práctica.
** Esa traducción es la más aceptada por todas las escuelas que “leen” el Vedanta y los Upanishad, aunque hay algunos estudiosos que dicen que es una definición más bien “popular”.
*** ”Cuaderno de viaje” es un libro que editamos en Ananda el año 2025. Este pasaje refiere a una experiencia de “escucha” de esa voz que he sentido me ha llamado de forma personal. Este pasaje está en la cuarta parte del libro: “Después de los sueños más profundos”. Para una mayor comprensión de este fragmento, podes leer también en el Evangelio de Juan, en el capítulo 11 versículos del 1 al 44 "la resurrección de Lázaro".
¿Es tan así realmente? ¿Se trata de otro calendario, otra cultura, algo ajeno?
Quise empezar con las mismas preguntas que me he hecho a lo largo de muchos años y que créeme, todavía a veces vuelvo a hacerlas. A pesar de que entre mis libros más de la mitad hablan de una espiritualidad del otro lado del mundo, a pesar de que dos por tres estoy diciendo alguna palabra o explicando alguna frase en otro idioma, todavía sigo pensando si no estaré importando espiritualidad como quien compra por internet ropa o accesorios para el auto. Entonces si pudiera “desmenuzar” el concepto que está en esas dos palabras quizás podría mirar una vez más mi vida a través de su verdadero significado. “Gurú Purnima” tiene una traducción palabra por palabra y dentro de la primera de ellas, “gurú” a su vez se pueden traducir sus sílabas.
El texto de la tradición India que es considerado el más antiguo en hacer referencia a “Gurú Purnima” es un texto que se llama Advayataraka Upanishad , data aproximadamente de entre los siglos 1 ac y 4 dc. Forma parte de la literatura de los Upanishads, un conjunto de textos algunos de carácter más filosófico y otros más prácticos que fueron a su vez considerados como la esencia del Vedanta.*
¿Qué significa entonces “Gurú Purnima”?
"La sílaba gu significa oscuridad, la sílaba ru significa aquél que la disipa. Debido al poder de disipar la oscuridad, el gurú es llamado de esta manera" **
Pero el problema viene ahora con la palabra “purnima” que significa “luna llena” o más bien “plena” y por su plenitud y su luz materializa el concepto de que el gurú “disipa” la oscuridad. Pero hay un detalle: el calendario hindú. El calendario hindú es un calendario lunisolar. Esto quiere decir que los meses se ajustan según las lunas, pero los años se ajustan según el sol. Nuestro calendario gregoriano es solar, es decir, toma en cuenta el movimiento de la tierra alrededor del sol. El calendario hindú es un calendario que toma en cuenta la traslación de la luna alrededor de la tierra y también la traslación de la tierra alrededor del sol.
Entonces, Gurú Purnima para nosotros y para los hindúes cae siempre en la mitad de julio, pero la diferencia es que para ellos, por ser del hemisferio norte es la primera luna llena del verano. Es mucho más luminosa y refiere mucho más o mejor al concepto de representar en esa luminosidad la presencia del gurú. En nuestro caso, por estar al sur, es la primera luna llena del invierno, lo que implica o mejor dicho, lo que no quiere decir que sea una luna tan luminosa como la que refiere la tradición, porque en nuestro caso sería la primera luna llena de la parte más oscura del año. Esto es una contradicción a resolver al celebrar Gurú Purnima en nuestro hemisferio. ¿No deberíamos celebrarlo en verano quizás, con una mayor presencia de la luz, con una mayor duración de la luz en el día?
¿Son estas cosas definitivas a la hora de una celebración?
Si tomamos en cuenta la relación estrecha entre nuestro cuerpo-mente con la influencia del sol y la luna, quizás sería un aspecto a repensar. Si lo que nos ocupa es tener un día en el que recordamos que no sólo heredamos un conocimiento, unas tradiciones y que nos beneficiamos de las prácticas que otros descubrieron, sino que además hay una relación personal con el gurú, que hay una fuerza, que le decimos “voz” que nos llama, entonces podríamos celebrarlo cualquier día del año porque lo que cuenta es nuestra intención y reverencia.
Encontrando un equilibrio
Te invito a celebrar en nuestra casa Gurú Purnima en la luna llena de julio. Al ajustarnos a la fecha en la que se celebra en la India también reconocemos que hemos heredado de ese “mundo” el puñado de asanas que practicamos cada semana, la mayoría de las formas de meditación y una manera de investigar acerca del sufrimiento y la liberación del mismo. Luego está la influencia de esta parte del mundo en la que vivimos y por supuesto nuestra forma y estilo, que manteniendo el respeto y reconocimiento a la tradición se anima a preguntarse otras cosas.
Lo definitivo no son las fechas del calendario. Lo definitivo es nuestra presencia y nuestra búsqueda personal. Animarnos a dedicarle una tarde a reconocer que alguien ha sembrado en nosotros la semilla del autoconocimiento y que sin ello no buscaríamos. Por eso somos agradecidos.
De mi libro “Cuaderno de Viaje”*** te comparto este fragmento que habla de esto mismo pero desde la experiencia propia y vital. Eso que yo llamo “la relación con el Gurú”.
Hoy a la mañana me despertaron unas graves campanadas, muy espaciadas, alternadas por otras más agudas, pero no menos suaves. Un espectáculo musical. La catedral llama a misa. Son las 4.30 de Perú. Mientras suenan las campanas, acostado, mirando al techo, siento que en esas campanas hay un llamado personal, que es Dios que me llama, que me motiva a despertar no solo del sueño sino de la ilusión. Me quedo meditando hasta las seis y hay en mi mente silenciosa una afirmación que suena como un mantra: Es el despertar espiritual, es Lázaro que sale del sepulcro.
Abrí los ojos casi al ritmo pausado de las campanas. Sobre mí, alto, el techo de la habitación que tiene una ventana de vidrio por donde se ve el cielo y algunas estrellas. Ya no llueve como anoche. Mientras las campanas siguen y resuenan en mi pecho no atino a moverme y esa afirmación que recorre mi primera conciencia después de un sueño tan profundo esta madrugada: es la resurrección de Lázaro. Es Lázaro, llamado desde la luz del día por el amor de su amigo que lo despierta del sueño y no solo del sueño, también de la ilusión que lo mantiene tan cerca de la muerte. Y lo rescata para la vida eterna del Espíritu. Es muy temprano y la temperatura ha bajado mucho. Entonces, acostado, aún con mi cuerpo en total descanso, quieto y relajado, sigo las campanadas con un ritmo en la respiración profundo y silencioso y cada golpe de campana en el silencio me despierta, alejándome del ensueño y despertando totalmente al día y a la vida. Recuerdo el mantra que usamos en algunas meditaciones: “Condúcenos de la oscuridad hacia la luz, de la ignorancia a la sabiduría, de la muerte a la vida eterna”, lo digo algunas veces como el texto de esa música que suena ahora por todas las calles del Cusco, esas campanas que llaman y han venido hasta mi habitación a decirme que salga, que han corrido la piedra, la enorme piedra del ego que me mantenía a oscuras y muerto mientras mi amigo me espera afuera, a la luz de la conciencia eterna, para alimentarme y estar conmigo. “Condúcenos de la oscuridad hacia la luz, de la ignorancia a la sabiduría, de la muerte a la vida eterna”, y agrego: voy a dejarme llevar, voy a dejarme conducir de tu mano, voy a seguir tus pasos, más que antes, más que nunca.”
* Vedanta: uno de los seis sistemas de pensamiento de la India. Se refiere a la culminación de los Vedas, literalmente “conocimiento” y abarca la religión, la filosofía y la práctica.
** Esa traducción es la más aceptada por todas las escuelas que “leen” el Vedanta y los Upanishad, aunque hay algunos estudiosos que dicen que es una definición más bien “popular”.
*** ”Cuaderno de viaje” es un libro que editamos en Ananda el año 2025. Este pasaje refiere a una experiencia de “escucha” de esa voz que he sentido me ha llamado de forma personal. Este pasaje está en la cuarta parte del libro: “Después de los sueños más profundos”. Para una mayor comprensión de este fragmento, podes leer también en el Evangelio de Juan, en el capítulo 11 versículos del 1 al 44 "la resurrección de Lázaro".

Comentarios
Publicar un comentario