Meditar, un
camino práctico
La
propuesta de la meditación parece no tener mucho que ver con las necesidades “practicas”
de nuestro mundo de hoy, en primer lugar porque creemos (equivocadamente) que practicidad
resulta en utilidad y habilidad o destreza. Y en segundo lugar porque es cierto
que nuestra vida se ha llenado de necesidades practicas porque vivimos en un
mundo del hacer y lejos del ser,
nuestra vida en el hacer ha puesto nuestra atención cada vez más en resolver
cuestiones “prácticas”, teniendo que ser hábiles, diestros y resolutivos… de ahí
que la meditación no parece ser una propuesta “práctica” hacia la paz y la
estabilidad porque nos propone básicamente, permanecer quietos y en silencio.
Estos dos requerimientos
de la meditación si bien no son los únicos, serán los más importantes e
imprescindibles. Luego la teoría y otros fundamentos, pero preservándonos de no
caer en esa trampa del hacer, lo primero que deberíamos aprender es a estar en
silencio (exterior e interiormente) y a estar quietos (también, exterior e
interiormente).
Cuando no
hay mucho más para hacer, tan solo estar o más bien: permanecer, lo que nos
sugiere “estar a pesar de”, ese hacer meditación va transformándose en una experiencia
que une lo que va sucediendo con lo que está por suceder. La experiencia
comienza a ser autoconocimiento, empezamos a vernos en ese permanecer, más allá
de las imágenes y falsas creencias que nos hemos creado acerca de nosotros
mismos. Y también pasa que para que esto ocurra, debemos involucrar nuestra fe.
Sentarse a meditar, en silencio y quietud, requiere de nuestra fe en lo que somos
más allá de lo que vemos a simple vista. Requiere fer en un acompañamiento, en
un grupo humano y en una tradición que escojamos para dejarnos acompañar.
Al comienzo
no será fácil, fundamentalmente porque nos encontraremos con mucho “material”
que no nos agrade: frustraciones, enojos escondidos, penas sin resolver,
insatisfacciones varias…pero acompañados por una tradición que nos transforme,
dejándonos acompañar y siendo acompañantes a su vez, iremos más allá.
Así es la
meditación, una mirada quieta y silenciosa a la realidad más allá de la imagen
que nuestro ego nos refleja y nos hace creer. Más allá pero no en términos de
movernos y de conquistar sino en términos de penetrar, de estar en la esencia de
las cosas. Es por eso que la meditación será para nuestra vida un camino de fe y sabiduría.
Miércoles a las 19.30 encuentro semanal de reflexión y meditación.
Se reciben alimentos (preferentemente arroz, fideos,polenta, salsas, legumbres y enlatados),
para el comedor de laparroquia San Antonio y Santa Clara.
Miércoles, viernes y sábados a las 8.15, encuentro de meditación y silencio.
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