Ir al contenido principal

Olvidé la contraseña

meditación y reflexión
Martín González Cremonesi


...Pero tu, cuando ores, 
entra en tu cuarto, 
cierra la puerta y ora a tu Padre en secreto. 
Y tu Padre, que ve en lo secreto te recompensará.
Mt 6, 6-7


Una característica fundamental de la meditación, es el silencio y la quietud. Por supuesto que la actitud meditativa puede ir en nosotros al caminar, al comer y al compartir con otras personas, pero si hay algo que define a la meditación es el silencio y la quietud.

Me parece que hemos intentado tantas técnicas y tantas estrategias para meditar, que olvidamos esta sencillez que la meditación nos propone originalmente. No se si esto ha pasado solo en occidente o si también en oriente ha sido así, pero lo cierto es que muchas veces olvidamos que lo más importante de la meditación es permanecer en silencio y en quietud exterior e interiormente.

Hemos olvidado que la meditación nos conduce al encuentro con Dios, con la Verdad, con el Espíritu.
Atareados y enredados en esta red de compromisos en que la vida se ha ido transformando, también la meditación nos ha ido comprometiéndonos con un sin fin de formalidades que no han hecho otra cosa que poner distancia entre el Espíritu y quien medita. El silencio y la quietud nos recuerdan que solo tenemos que estar allí. Bien dispuestos para que como una especie de manto en días de frío, el espíritu nos abrigue...o más bien, nos dejemos abrigar por El.

Hemos olvidado que la meditación nos enseña a aceptar la transformación de nosotros mismos.
Necesitados de paz y equilibrio, vamos a la meditación a exigir, de una forma encubierta, que se nos de la paz y la estabilidad que nos corresponde: "si hago esto, obtendré aquello". Pensar así la meditación es una forma de exigirle, a ese encuentro de santidad en el que vamos a sumergirnos, que nos dé los "bienes" que reclamamos. Pero sucede que la meditación, que nos hace vivir la santidad aquí y ahora, no sabe de exigencias ni de tratos ni de chantajes. Porque participa del amor, porque la santidad nos llega desde la fuente misma del amor, entonces nos acepta tal cual somos en el punto en el que estamos. ¿pero nosotros, nos aceptamos así?

Hemos olvidado que la meditación nos inicia en una relación nueva cada vez con quienes comparten la vida con nosotros.
Si logramos permanecer unos minutos meditando, no exigiéndole al espíritu que nos modifique ni a la mente que se calle, sino meditando, saboreando la presencia de la vida en nuestro corazón, reconociendo el milagro de estar vivos y de la maravilla que significa compartir la vida (el habla, la música, la comida, los paisajes...) con quienes nos vamos encontrando en el camino,entonces,  ese encuentro con la meditación nos inicia en una forma de relación diferente a la lógica del ego a la que estamos acostumbrados.
Así de sencillo. El fruto llega sin necesidad de decirlo. Solo estar unos minutos en meditación es suficiente para ser iniciados en una relación nueva con el mundo y las personas. Iniciación que vuelve a darse cada vez que nos sentamos a meditar. 

Si repasamos estos olvidos con atención, (no con intención, sino con atención que implica no juzgarnos) nos daremos cuenta de que está allí planteada la necesidad que tenemos de que se nos recuerde por qué meditamos. Cuando somos capaces de saber claramente por qué meditamos, sabremos también el para qué. Y fundamentalmente sabremos el por qué y el para qué porque habremos pasado esa instancia de meditación por nosotros mismos. La habremos pasado por el corazón al recordar acerca de aquellos "olvidos".

Veremos que la meditación nos conduce al encuentro con Dios, con la Verdad, con el Espíritu por que nos introduce en nuestra propia naturaleza. Cuando el silencio y la quietud surgen naturalmente lo que está expresándose es lo que somos: ese "yo soy" que hemos sido siempre más allá de los diferentes roles que hemos jugado y que seguramente seguiremos jugando.
Veremos también que la meditación nos enseña a aceptar la transformación de nosotros mismos porque al tomar contacto con nuestra naturaleza, con lo que somos en verdad, estaremos aceptando que muchas veces vivimos en el no-soy. Y desde ahí construimos la culpa, la hostilidad, la condena incluso la muerte. Al aceptar que nuestra naturaleza es la paz y la bondad somos transformados espontáneamente por la presencia del Espíritu. Y esto ocurre una y otra vez, tantas veces como lo hayamos olvidado y lo estemos necesitando recordar. Quizás meditamos cada día, aun sin saberlo, porque necesitamos ese "redención" y ese "descanso" que sólo el espíritu puede darnos. 

Al meditar, sabremos que entramos en nuestra naturaleza, sabremos que estamos siendo transformados (cambiados de forma) pacíficamente y por lo tanto vivimos la experiencia de ser iniciados en una nueva forma de relación, porque al cambiar la conciencia sobre notros mismos cambiará naturalmente la conciencia sobre los demás. No es necesario que los demás cambien, no es necesario que el mundo nos certifique con un camino de rosas de que estamos en el espíritu. (Esa sería la lógica del ego: aceptar el cambio a partir de cosas que nos mantendrán en tensión y temerosos). 

Basta sabernos iniciados en una forma de relación diferente. Porque ser iniciados implica un don, una gracia...una recompensa que llega desde el silencio y se recibe en el mismo silencio.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando te decidas por una formación, fijate de no estar alimentando una ilusión (1)

1 la ilusión del éxito. Las redes se han convertido en grandes medios de comunicación donde se presentan formas “ideales” de tratar con todo lo que nos pasa. Cada uno de nosotros, sin quererlo y sin saberlo muchas veces, con los “me gusta” y los “compartir” que damos, fuimos creando nuestra propia burbuja de consumo donde nos venden cosas. Si te interesa el yoga y la meditación y si has estado viendo diferentes propuestas de formación seguramente te estén llegando promociones y propuestas que el algoritmo las selecciona para vos de acuerdo a tus “intereses”. Pero cuidado. No elije lo mejor para vos sino dentro de lo que ha despertado tu interés, selecciona lo que más se vende, lo que más dinero deja en el sistema. Por eso necesita venderte “ilusiones”. Y a ilusión del éxito es una de ellas. Cuando elijas una formación para estudiar y aprender yoga no elijas por la imagen ni el contexto de los videos que te muestren. No vas a ascender socialmente porque hagas yoga. No vas a resolver tus...

Tiempo *

 En este mundo de hoy el tiempo es un bien preciado, de hecho la sociedad de consumo ha transformado en un valor el tener “tiempo para uno”, el tener tiempo para vacacionar y el tener objetos y un cierto status que aparente al menos que no andas de prisa o que tu vida es cómoda, no ajetreada...y así vendernos más y mejor ocupaciones, objetos, servicios, “espejitos de colores” por los cuales hay que trabajar mucho para poder tenerlos… muchas veces para tener tiempo de descanso agotamos nuestras fuerzas el resto del tiempo. Pero en el camino del autoconocimiento puede pasarnos lo mismo. Si no tenemos tiempo para discernir y reflexionar, para cultivar una forma de mirar y leer lo que está delante nuestro, si no tenemos tiempo para procesar aquello que vamos descubriendo sencillamente no descubriremos nada nuevo y, o bien abandonaremos el camino o bien repetiremos fórmulas y tradiciones que no pasan por nuestro cuerpo, que no conectan nunca con nuestra vida. El autoconocimiento se supo...

El fútbol, el mundo y la espiritualidad: un poco de “no creer”

El fin de semana pasado terminó el mundial de fútbol, pero no sus repercusiones. Como nunca, se ha desatado una ola de ataques, discriminaciones, debates, insultos racistas y de todo orden. Lo de unos es europeos contra sudamericanos, lo de otros imperialistas contra colonizados, poderosos contra pobres, los que juegan “limpio” contra los que hacen trampa o están ayudados por los jueces. En la danza de miles de millones de dólares, pero miles de verdad, continuó la guerra en Ucrania, continuaron los ataques Irán -Estados Unidos-Israel...y mientras miles de corazones palpitaban por una jugada de Messi o Mbappe, a pocos kilómetros otros corazones se estrujaban de dolor al sacar de entre escombros a sus familiares tras los terremotos y la inoperancia estatal en Venezuela. Esa es una cara de nuestra forma de vivir. El mal en el mundo brindará por más mundiales como éste aunque alguna vez digamos que gritar un gol, abrazarse con un amigo frente a una televisión, es a veces, para mucha gente...

Que la luz nos encuentre

                                                                                                                                             Foto de Javier Mullin Si miramos, en el mundo hay mucha oscuridad. Tanta violencia, injusticia, opresión, falsedad...si miramos cerca nuestro, también veremos que la hay. Hay luz y hay oscuridad. Hay mucho bien y también mucho mal.  Pero también encontramos oscuridad en nuestro interior, que es decir en nosotros mismos, pues muchas veces estamos tentados a decir "interior" y poner una cierta distancia capaz de no conectar nunca ese "interior" con unos mismo. Entonces miramos y hay oscu...

Navidad, un aquí y ahora profundo y sin barniz (7)

                    Esta podría ser una noche más pero el misterio ha pensado otra cosa para nosotros: ha soñado una palabra, ha imaginado que podríamos tal vez, enamorarnos de tanta inocencia naciendo y queriendo. Tanta inocencia que nos desborde nos colme y nos impregne y en ese trajín de amor dado nos transforme tiernamente, nos haga casi que de nuevo. Quizás yo ya no sea de esa pureza quizás, he agregado tantas creencias he dado por cierto a tanto miedo he aceptado eso de vivir y morir que vivo muriendo y miro al cielo y busco -y necesito- un ángel que me lo anuncie y me diga que no tema, al menos, por esta noche. Lo sé, no se puede poner fecha ni organizar el misterio, pero es la forma bella, sutil y segura de darnos una noche de pureza una noche llena de esa palabra, la palabra del misterio pequeño, recién nacido, húmedo del interior de su madre, colmado de miradas de amor y de susurros. Puro. Pureza. Ensueño de una noche distinta....

Ser de los que creen *

TU CONTENIDO 1 TU CONTENIDO 2 Vaya si la vida es complicada. Vivir es complicado y más aún cómo vivimos nosotros, cómo vive nuestra generación. Todo es una red de compromisos y de exigencias: el rendimiento, el estudio, las cuentas, las relaciones humanas difíciles, el engaño, la superficialidad, la falta de cercanía y honestidad...la ignorancia con la que vivimos acerca de las cosas profundas de la vida. Buda dijo, “la vida es sufrimiento” y lo es, es una constante adaptación que nos genera mucho dolor. Pero también dijo: “hay una forma de salir del sufrimiento”.   Todas las tradiciones religiosas aceptan que la vida no es fácil, que el ser humano vive con muchas interrogantes que lo acucian, pero también, las religiones mismas, todas, son la expresión de que el ser humano busca y va encontrando las formas de salir de esa angustia. A mi edad soy una persona grande, no anciana y mucho menos sabia, pero una cosa he aprendido en estos más de 26 años de practicar junto a o...