Reflexión y meditación
Martín González Cremonesi
“Meditar es volver a
tener raíces en la realidad esencial.
El retorno a nuestro
espíritu”.
John Main
¿Quién soy?
Todos necesitamos hacer ese camino de
purificación del que hablan las diferentes tradiciones. Meditar no solo es
buscar un cierto estado de paz o tener un tiempo de relajación después de una
jornada de trabajo.
La meditación nos invita y a la vez es el
camino de purificación que decidimos comenzar a transitar un día. Nuestros
errores, nuestras dificultades personales, todo lo que aun nos queda por transformar en
nosotros, es llevado también a la meditación. Va con nosotros a todos lados y
por ende va también a la meditación. Es la fuerza de aquellos viejos hábitos lo
que atenta contra nuestra constancia.
Por eso meditar, aunque parezca una actividad “pasiva”
es algo muy dinámico si lo tomamos como un caminar hacia nuestra verdadera
identidad abandonando capas y capas de hábitos y falsas construcciones acerca
de quién es que somos.
¿Hacia dónde voy?
Como vivimos en una lógica de ilusiones y
proyecciones, alterando el equilibrio esencial que nos mantiene vivos, necesitamos crear falsas imágenes de nosotros
mismos y de quienes nos rodean para no estar en conflicto. Esa lógica de
ilusiones parece real. Parece ser todo lo que hay y a lo que debemos
acostumbrarnos: el mundo es un lugar peligroso, las demás personas compiten con
nuestras necesidades y el resto de las criaturas sensibles están a nuestro
servicio. Luego, sostener está “lógica” nos hace vivir dominados por el temor
de haber construido nuestra vida en base a ilusiones y proyecciones y
fundamentalmente a una lógica que no es verdad y que nuestro espíritu reconoce
como tal y que nos invita a desarmar cuando probamos que hay algo más y que
somos algo más. Intuimos entonces que la vida es lago más que esto que vivimos,
pero no algo más en el tiempo futuro, sino algo más aquí, en lo que somos nosotros
aquí y ahora. Por eso necesitamos dar el segundo paso: estar atentos de hacia
donde es que vamos nos dirá hacia donde es que debemos ir.
¿Qué hago aquí?
Pero es verdad que el temor a romper con los
viejos hábitos es el temor a romper con la visión que hemos tenido acerca de la
realidad hasta ahora y que de alguna manera nos ha dado seguridad. Sin darnos
cuenta, puede que nos hayamos enredado en una maraña de suposiciones, falsas
creencias y de prejuicios que nos alejan de la única posibilidad de romper con
el aislamiento que el temor nos inculca. Porque puede que estemos muy “conectados”
o muy atareados, pero internamente, ¿no padecemos aislamiento? El temor, ¿no
nos hace sentir solos?... Mirar nuestra vida con detenimiento es parte de la
meditación. Emprender el camino de la meditación es animarse a mirar y hacerlo
con la intención de ver más allá del temor y del prejuicio para saber qué estamos haciendo
aquí… para conectar con la única fuente capaz de ejercer sobre nosotros un
poder de atracción que nos lleve a la experiencia del espíritu.
Como tantas otras veces hoy nos preguntamos
“¿Quién
soy, hacia dónde voy, qué hago aquí?
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