Ir al contenido principal
…el que está en mí, y yo en Él, éste lleva mucho fruto…
Juan 15.5


Permanecer.
Lo que el mantra, la palabra repetida, 
nos ayuda a hacer.

Muchos grandes maestros de todas las tradiciones, vinculan el sufrimiento con una vida vacía, sin contenido, con una mente que no busca o  que no encuentra sentido a las cosas… La vida en el espíritu es una vida llena de encuentros, de sorpresas, es una vida en movimiento pues anclada en la realidad del Espíritu no puede menos que estar en movimiento. Pero creo que es necesario que sepamos discernir entre movimiento y agitación. Lo que hace la diferencia entre estar en movimiento y estar inquietos es que cuando estamos en movimiento podemos también estar quietos, podemos pasar a  la quietud. En cambio, la inquietud es la dificultad de estar quietos. En definitiva, de permanecer. La vida en el Espíritu nos enseña mediante la experiencia del fluir, que el cambio es la esencia de la realidad. Aquello que no se mueve, que no fluye y que no cambia…está condenado a inquietarse, a agitarse perdiendo el equilibrio y a entrar en la desazón del sufrimiento. Por eso es que tenemos que estar atentos a saber discernir entre agitación y movimiento. Inquietud y cambio. Pues no son la misma cosa.

Es a través del movimiento que la realidad nos presenta toda su profundidad. Ese movimiento nos da la oportunidad de conocer lo que hay más allá de nuestra tendencia a inquietarnos. ¿Qué sucede cuando aprendemos a estar quietos? Entramos en el flujo de la realidad…que es movimiento. Pero no cualquier movimiento, en cualquier dirección, sino el movimiento que como pulsación, la realidad nos transmite: el ritmo.
Ese ritmo con el que las cosas se crean en el universo, el ritmo de las estaciones, de una flor floreciendo, de un niño gestándose, de las mareas, el ritmo de nuestro corazón latiendo, es el ritmo de la realidad, de lo que es. Es el ritmo que nos invita a permanecer. La  agitación y la inquietud en cambio, que también es movimiento, no nos permiten permanecer y nos impiden por lo tanto entrar en el flujo de la realidad y saber por tanto qué hay de nosotros allí.  Entonces las tradiciones nos invitan a participar de rituales que son como presencias puntuales de ese más allá de la realidad que no logramos tocar generalmente por la inquietud y la agitación a la que nos entregamos. Hemos aprendido que permanecer es aburrido y eso es lo primero que tenemos que desaprender. Permanecer es la única forma de entrar en la realidad, como permanecer en la ruta es la única forma de llegar al destino elegido, pues si estamos cambiando de ruta todo el tiempo no llegaremos a ningún lado. Permanecer entonces es la palabra que podría definir  nuestra vocación de meditar a diario…y ese es un ritual. Te sientas en tu manta o en tu silla, cada día, a la misma hora, quizás enciendes la misma vela o el mismo incienso, y entonces entras en el ritmo de la realidad que lleva tu conciencia más allá, a lo profundo en ti. Y para que esto te transforme debe permanecer en ti, y para ello tú tendrás que  permanecer en la energía de la meditación que es el ritmo de la realidad.

¿Qué sería la meditación? El rito de entrar cada día en la realidad, de volver nuestra atención a la profundidad del espíritu. ¿Qué es la oración? Ese permanecer en la meditación. Ese permanecer en la presencia del Espíritu que nos reencuentra con nosotros mismos y con la Realidad que podríamos llamar Dios. Y en la tradición de la meditación, el mantra, la palabra repetida, es la ciencia de la oración. Es el mantra quien nos ayuda a permanecer en la realidad y por tanto en su movimiento que es el ritmo y la pulsación de la vida en el Espíritu.

Ahora bien, la fuerza de los hábitos que hemos cultivado nos dirán al oído ni bien estemos pensando en meditar a diario, que eso es monótono y aburrido, poco interesante a nuestros sentidos. Nos dirán que repetir una palabra es adiestramiento y que no nos liberará. Y serán esos mismos hábitos aprendidos los que llevarán nuestra práctica a la monotonía y a la repetición mecánica para que la abandonemos lo más pronto posible. Claro…todo esto puede suceder. A menos que nuestro corazón esté allí, involucrado con la meditación y el silencio. La fe en la palabra escogida (que no necesariamente tiene que ser una palabra, sino una frase, un sonido, un poema, un pasaje de una escritura), es lo que alimenta la repetición y es la repetición con fe lo que nos conduce al silencio.
La atención en la práctica habla de nuestra vocación. Nuestra vocación habla de nuestra fe, en nosotros mismos y en el Espíritu que nos habita y que habitamos, por así definir la estrecha relación con el Ser. Atención y fe son los materiales de los cuales estará constituída nuestra palabra repetida que nos ayudará a permanecer en el flujo de la Realidad.
Por esto es que el mantra “se dice”. Porque es una acción que tendrá que ser sencilla para que esté en sintonía con el Espíritu. Decir el mantra requerirá simpleza, sencillez vocacional, una vocación que nos libera del aburrimiento y de la agitación que éste nos provoca para conducirnos al ámbito del gozo espiritual, más allá de los vaivenes de las cosas que la vida pueda presentarnos.


En una ocasión, estaba Jesús con sus discípulos y les explico este permanecer con el simple ejemplo de la relación entre las ramas de la vid y la planta. Él les dijo que una rama no puede dar fruto de sí misma. Que solo da fruto si permanece unida a la planta. El permanecer unida a la planta tiene como cometido permanecer en su naturaleza: dar fruto. ¿Ves la relación entre la acción y la meditación? Nuestro ego pretende hacernos creer que podemos dar frutos solos, que somos los hacedores de la realidad, mientras que el espíritu nos recuerda que debemos permanecer unidos a nuestra fuente para dar fruto. Puedes dar fruto si permaneces unido o unida a la planta que alimenta tu savia. Tú permaneces  y al mismo tiempo das fruto allí donde estés, respondes a la realidad que te requiere. Pero permanecer no es fácil para nosotros hoy y tampoco parece que lo era entonces, hace 2000 años para los discípulos de Jesús. Entonces Él les agrega: “permaneced en mí y en mis enseñanzas”. Meditamos para permanecer en la conciencia del Espíritu, en la relación, pero debemos seguir un conjunto de enseñanzas, lo que llamamos el ritual de la meditación: la constancia, la disciplina, la sencillez y la vocación.  Dice el Maestro que “si permanecen fieles a mis enseñanzas pidan lo que quieran y se les concederá”  (la sintonía que nos otorga meditar a diario) y agrega cuál es la síntesis de su enseñanza: “que se amen unos a otros como yo los he amado a ustedes. El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos”. Allí está la dimensión de la fe y lo que vuelve a la palabra repetida una palabra viva que nos conduce al autoconocimiento y a la relación con Dios, esto está presente en todas las tradiciones: miramos la experiencia de vida, no la letra escrita, sino a través de ella,  la experiencia de vida de los grandes maestros para tomar de allí el alimento que nos mantiene vivos y produce fruto en nuestra vida. Fruto para los demás, fruto para dar. Pues el autoconocimiento es compasión en cuanto comprendemos que “el amor más grande que uno puede tener es dar la vida por sus amigos”.






Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando te decidas por una formación, fijate de no estar alimentando una ilusión (1)

1 la ilusión del éxito. Las redes se han convertido en grandes medios de comunicación donde se presentan formas “ideales” de tratar con todo lo que nos pasa. Cada uno de nosotros, sin quererlo y sin saberlo muchas veces, con los “me gusta” y los “compartir” que damos, fuimos creando nuestra propia burbuja de consumo donde nos venden cosas. Si te interesa el yoga y la meditación y si has estado viendo diferentes propuestas de formación seguramente te estén llegando promociones y propuestas que el algoritmo las selecciona para vos de acuerdo a tus “intereses”. Pero cuidado. No elije lo mejor para vos sino dentro de lo que ha despertado tu interés, selecciona lo que más se vende, lo que más dinero deja en el sistema. Por eso necesita venderte “ilusiones”. Y a ilusión del éxito es una de ellas. Cuando elijas una formación para estudiar y aprender yoga no elijas por la imagen ni el contexto de los videos que te muestren. No vas a ascender socialmente porque hagas yoga. No vas a resolver tus...

Tiempo *

 En este mundo de hoy el tiempo es un bien preciado, de hecho la sociedad de consumo ha transformado en un valor el tener “tiempo para uno”, el tener tiempo para vacacionar y el tener objetos y un cierto status que aparente al menos que no andas de prisa o que tu vida es cómoda, no ajetreada...y así vendernos más y mejor ocupaciones, objetos, servicios, “espejitos de colores” por los cuales hay que trabajar mucho para poder tenerlos… muchas veces para tener tiempo de descanso agotamos nuestras fuerzas el resto del tiempo. Pero en el camino del autoconocimiento puede pasarnos lo mismo. Si no tenemos tiempo para discernir y reflexionar, para cultivar una forma de mirar y leer lo que está delante nuestro, si no tenemos tiempo para procesar aquello que vamos descubriendo sencillamente no descubriremos nada nuevo y, o bien abandonaremos el camino o bien repetiremos fórmulas y tradiciones que no pasan por nuestro cuerpo, que no conectan nunca con nuestra vida. El autoconocimiento se supo...

El fútbol, el mundo y la espiritualidad: un poco de “no creer”

El fin de semana pasado terminó el mundial de fútbol, pero no sus repercusiones. Como nunca, se ha desatado una ola de ataques, discriminaciones, debates, insultos racistas y de todo orden. Lo de unos es europeos contra sudamericanos, lo de otros imperialistas contra colonizados, poderosos contra pobres, los que juegan “limpio” contra los que hacen trampa o están ayudados por los jueces. En la danza de miles de millones de dólares, pero miles de verdad, continuó la guerra en Ucrania, continuaron los ataques Irán -Estados Unidos-Israel...y mientras miles de corazones palpitaban por una jugada de Messi o Mbappe, a pocos kilómetros otros corazones se estrujaban de dolor al sacar de entre escombros a sus familiares tras los terremotos y la inoperancia estatal en Venezuela. Esa es una cara de nuestra forma de vivir. El mal en el mundo brindará por más mundiales como éste aunque alguna vez digamos que gritar un gol, abrazarse con un amigo frente a una televisión, es a veces, para mucha gente...

Que la luz nos encuentre

                                                                                                                                             Foto de Javier Mullin Si miramos, en el mundo hay mucha oscuridad. Tanta violencia, injusticia, opresión, falsedad...si miramos cerca nuestro, también veremos que la hay. Hay luz y hay oscuridad. Hay mucho bien y también mucho mal.  Pero también encontramos oscuridad en nuestro interior, que es decir en nosotros mismos, pues muchas veces estamos tentados a decir "interior" y poner una cierta distancia capaz de no conectar nunca ese "interior" con unos mismo. Entonces miramos y hay oscu...

Navidad, un aquí y ahora profundo y sin barniz (7)

                    Esta podría ser una noche más pero el misterio ha pensado otra cosa para nosotros: ha soñado una palabra, ha imaginado que podríamos tal vez, enamorarnos de tanta inocencia naciendo y queriendo. Tanta inocencia que nos desborde nos colme y nos impregne y en ese trajín de amor dado nos transforme tiernamente, nos haga casi que de nuevo. Quizás yo ya no sea de esa pureza quizás, he agregado tantas creencias he dado por cierto a tanto miedo he aceptado eso de vivir y morir que vivo muriendo y miro al cielo y busco -y necesito- un ángel que me lo anuncie y me diga que no tema, al menos, por esta noche. Lo sé, no se puede poner fecha ni organizar el misterio, pero es la forma bella, sutil y segura de darnos una noche de pureza una noche llena de esa palabra, la palabra del misterio pequeño, recién nacido, húmedo del interior de su madre, colmado de miradas de amor y de susurros. Puro. Pureza. Ensueño de una noche distinta....

Ser de los que creen *

TU CONTENIDO 1 TU CONTENIDO 2 Vaya si la vida es complicada. Vivir es complicado y más aún cómo vivimos nosotros, cómo vive nuestra generación. Todo es una red de compromisos y de exigencias: el rendimiento, el estudio, las cuentas, las relaciones humanas difíciles, el engaño, la superficialidad, la falta de cercanía y honestidad...la ignorancia con la que vivimos acerca de las cosas profundas de la vida. Buda dijo, “la vida es sufrimiento” y lo es, es una constante adaptación que nos genera mucho dolor. Pero también dijo: “hay una forma de salir del sufrimiento”.   Todas las tradiciones religiosas aceptan que la vida no es fácil, que el ser humano vive con muchas interrogantes que lo acucian, pero también, las religiones mismas, todas, son la expresión de que el ser humano busca y va encontrando las formas de salir de esa angustia. A mi edad soy una persona grande, no anciana y mucho menos sabia, pero una cosa he aprendido en estos más de 26 años de practicar junto a o...