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También a fin de año, yoga es paz, energía y libertad





Cuando llegamos al final de un año medimos nuestro tiempo. Medimos el año que pasó, medimos los días transcurridos y muchos medimos el tiempo en perspectiva de nuestra vida. Y a veces, quienes transitamos el camino espiritual, y contamos a los demás de lo lindo que es y de lo bueno que sería para ellos,  olvidamos algo esencial a la hora de hablar del tiempo. Aclarar (nos) a qué tiempo estamos refiriéndonos. Pues la práctica espiritual sólo es posible si al menos tenemos la fe de que somos seres espirituales, de lo contrario, si al mirarnos olvidamos este “pequeño” detalle, olvidamos lo esencial. No es lo mismo pues, desearnos la paz desde la conciencia del espíritu, desde su verdad, que deseárnosla desde esa otra paz en la que nadie se “molesta” ocupados en consumir todo tipo de distracciones. No es lo mismo desearnos paz, bien, libertad, si lo hacemos desde el tiempo del reloj, el tiempo que transcurre que desde el tiempo eterno en el que vivimos realmente.

El saludo de fin de año, desde la mirada del espíritu no puede ser un saludo que otorgue al paso del tiempo “mejores momentos”. El saludo de fin de año es el deseo de convertir ese tiempo reloj, esos días agenda en los días y el tiempo sagrado del espíritu.  Cuando nací a la eternidad mi tiempo es tiempo sagrado, tiempo del espíritu desde siempre aún en la vida relativa, en el mundo de nombres y formas. Es esa eternidad en la que vivo que me dice que puedo convertir el tiempo común en tiempo sagrado.  Es en esta conciencia que vemos que un año termina y que otro comienza y que progresamos como personas humanas: en ese tiempo que transcurre  desde lo  ordinario o común en lo sagrado.

Paz para este 2015

Es difícil hablar de paz en un mundo que no cambiará las cosas sustancialmente en un año como para poder decir que habrá paz.  Pero cada uno de nosotros puede construir esa paz que anhelamos desde la unidad del espíritu. Sembrar es nuestra tarea como personas. No llegará esa paz en paracaídas, ni se nos dará como regalo. Tendremos que construir una paz que nos inquieta a todos. Una paz que amenaza nuestro confort, una paz que desafía  la injusticia legal de tantos poderosos políticos, sociales, religiosos...hay un mundo de gente que no estará en paz mientras nuestras economías no sean justas y nuestro diario vivir no acompañe las  necesidades de los que menos tienen porque otros tenemos. En algún momento tenemos que empezar  a ser conscientes de que cada cosa de a que hacemos uso en algún lugar de nuestro entorno hace falta y con tal conciencia actuar, vivir, compartir y consumir. Así, si sembramos paz, estaremos convirtiendo el tiempo en que esas semillas germinan en tiempo sagrado.

Energía para este 2015

Sembrar es una tarea. Y como tal, requiere de cierta energía. Quien trabaja la tierra sabrá bien que sembrar es un trabajo. Esa es la energía que necesitamos y con la que contamos desde la perspectiva de la realidad. Desde lo que no somos, al vivir la vida  desde la “individualidad” en competencia de intereses, sentimos miedo.  Sentimos miedo cuando perdemos y sentimos miedo cuando ganamos y el l miedo nos divide y nos limita. Allí carecemos de energía para sembrar aquella paz que deseamos. Sin energía, ¿cómo nos enfrenaremos a nuestros propios prejuicios cuando la paz que deseamos amenace esa “comodidad” que nos dan nuestras creencias? Por eso necesitamos energía.  La energía que nace y proviene desde nuestro fondo de eternidad en el cual vivimos y por el cual somos.

Libertad para este año 2015

Sin verdadera libertad no podremos enfrentar la tarea de sembrar  verdadera paz. Sin libertad seguiremos mirando a través del miedo. Si la libertad es espacio para movernos, si la libertad es espacio para poder ver, comencemos por reconocer nuestras comodidades. Comencemos por aceptar cuánto amor no dimos y que pudimos dar. Cuantas semillas no sembramos y que pudimos sembrar. La disciplina es libertad.  Y la disciplina comienza por utilizar nuestro tiempo reloj en un tiempo para entrar en el misterio de la eternidad. El misterio del espíritu. Eso es la disciplina, no el apego fanático a dogmas o tradiciones repetidas y vacías sino, el ajuste sano, cotidiano,  a un diario vivir que me recuerde quién soy, hacia dónde voy y qué hago aquí. La disciplina y el mantenerme en el camino es la liberación del pasado, de todo el pasado que me aprisiona. Y es en ese sentido en que deseamos un feliz año nuevo. Porque quien practica la libertad está más cerca de ser feliz. Pues es en esa felicidad que somos y desde allí es que venimos.


Por eso, para este año 2015, te deseo paz, energía y libertad. Por unidad, si tú no estás en paz, yo no estaré. Si tú no eres libre yo no lo seré. Si no sembramos juntos, no podremos sembrar.


Martín González Cremonesi
prof. instr. de Ananda, casa de yoga y meditación

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