Sorpresa
Cuando nos sentamos a meditar esperamos que ocurra algo...pero, ¿esperamos que ese algo sea sorprendente? Esta sea quizás la principal dificultad que encontramos en la meditación: no creemos que algo sorprendente surja desde nuestra experiencia personal. Algunos desde el ego buscan verdades reveladoras, pretenden confirmar ciertas "especialidades" es decir sentirse especiales...eso no es sorpresa, eso es expectativa del ego. la sorpresa de la meditación nace en cada uno de nosotros, en nuestra experiencia personal, en nuestra historia, incluso en nuestro derrotero. De allí de donde no esperaba que surgiera nada, surge una luz que va alumbrándome y alumbrando poco a poco.
Alegría
Si podemos dejarnos sorprender la meditación nos traerá alegría. Aquél derrotero, aquellas dificultades que nos motivaron a querer mejorar como personas, aquella infelicidad que nos ahogó, nos impulsó también a buscar, nos impulsó a practicar y un día tenemos la alegría del despertar. No es la reafirmación ególatra, no es la creencia de que somos mejores que alguien. Es la alegría que llega con la curiosidad, con la aceptación y también con el dejarnos sorprender.
Valentía
Iniciarse en la meditación y sostener esa búsqueda, esa "limpiarse" de interferencias y poder encontrar en uno mismo la fuente del amor requiere de valentía. Nuestro ego nos dirá que es mejor acomodarse, vivir a medias, no correr riesgos y tanto conoce nuestras debilidades que puede llegar a hacernos creer que ka realidad confirma "que no vale la pena". Pero si tenemos el valor de continuar, y si no lo tenemos pero lo recibimos de la compañía de otros veremos que nunca vale la pena vivir a medias. Porque desconocerse es vivir a medias. Acomodarse es vivir a medias. No salir en busca del otro es vivir a medias y nadie puede ser feliz así. Y aunque el ego nos diga que podemos ser felices viviendo a medias nuestro corazón lo sabe y por eso clama por de mil maneras por paz, por libertad, por afecto y compasión, porque esa es nuestra naturaleza, ese es nuestro medio natural para vivir. Y el vigor necesario surge de arriesgar nuestro tiempo y nuestra energía para vivir pleno.
Compañía
Todos necesitamos aquella fuerza que llamamos de tantas maneras y que llamaré "Dios" junto a nosotros. Cuando miramos a nuestro interior y nos acercamos al interior de las personas que sufren cerca nuestro sabemos que solos no podríamos y que necesitamos de una fortaleza que viene de una realidad que nos trasciende. Digamos Dios, Verdad, Espíritu, Providencia... pero todos sabemos que buscamos una fortaleza que viene a conducirnos hacia la plenitud y que nos da las fuerzas necesarias para sostenernos. Digamos amistad, comunidad, compañía. Todos necesitamos sentirnos acompañados y la meditación nos conduce a la compañía con otros. Porque no podemos encontrarnos a nosotros mismos si no es a través de los otros.
Aquí, estas son algunas ayudas a comprender la meditación en la cotidianidad y en la particularidad de nuestra historia personal: sorpresa, alegría, valentía y compañía. Todo ello hace de la meditación un anuncio: tu eres eso que estás buscando. En ti nace y se manifiesta ese poder de hacer las cosas nuevamente y cada vez.
Que podamos conocer la sorpresa. Que podamos vivir la aventura de la espiritualidad con alegría y valor y que siempre podamos sentirnos acompañados y buscar compañía.

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