No me importa lo largo de este camino.
No me importa cuánto tardaré haciéndolo.
Hay pan en la mesa
Y hay vino.
No voy a mirar más mi libreta
Donde reclamaba lo que aún no tengo.
No voy a contar cuántas cosas,
Cuantos días, cuántas gente.
Haré lo posible por no llevar tanto equipaje.
Las penas nos llamarán al silencio,
Las ausencias nos traerán recuerdos,
Y serán luz en medio de la noche.
Lo prometo:
Me pondré en camino.
Habrá alguna fruta, habrá pan, agua y vino.
Historias para compartir
que llenarán mi alma
Gestos de caminantes, sueños de soñadores invencibles,
¿qué más? ¿No somos ricos a la mesa del espíritu?

Comentarios
Publicar un comentario