Alguna vez, practicando la meditación, podemos llegara pensar que la meditación es cosa de estar "a solas" en el sentido de no necesitar a nadie. Podemos confundir la necesidad de establecerse personalmente en el camino, es decir, de que practicar es una cuestión personal, con que podemos hacerlo solos. Necesitamos que sea una decisión personal, pero es imprescindible, la comunidad. La presencia firme y estable de la comunidad, un grupo donde practicar, un lugar a donde volver...
Muchos de nosotros practicamos porque hemos sentido el sufrimiento de la vida desarraigada, superficial...hemos sentido en nuestro cuerpo y nuestra mente el dolor del engaño, de la ignorancia, del apego y entonces nos hemos puesto a practicar, pero al practicar descubrimos que es necesario tener un lugar a donde volver. Un lugar físico, una casa, unas personas, un grupo y también una forma de practicar que sea un lugar de refugio y descanso.
Buda formó una comunidad, Jesús formó una comunidad y ambos invitaron a sus discípulos a seguir viviendo como hermanos...es que seguramente ellos habían ya descubierto que no hay posibilidad de compresión y transformación del sufrimiento si no es en comunidad, en una vida vivida juntos, horizontalmente y con lazos profundos en la compasión y la verdad.
Cuando damos de nuestros tiempo y nuestra energía para formar esa comunidad estamos aportando nuestro granito de arena para ayudar a todos, pues si la comunidad se fortalece mantendrá en su seno la expresión de una vida vivida en el espíritu desde ahora. Puede ser muy numerosa y no comunicar vida. Puede ser muy pequeña y ser semilla que alberga el potencial de una vida inmensa.
Una comunidad, un grupo que se reúne a practicar y que es descanso y refugio para sus integrantes, vuelve sagrado cada paso que damos y comunica vida. Por eso pasa a ser un lugar a donde volvemos siempre. Es el cuerpo de nuestros más profundos deseos de paz, amor y libertad y cada uno de nosotros es una mano tendida, un brazo que comunica, un corazón que late y unos pies que caminan.
Que podamos descubrir en nuestros encuentros todo el alivio del que una comunidad es capaz.
Que podamos ver a nuestro grupo como un grupo que guarda, tiene y brinda unidad,
experiencia de unidad.
Unas personas que vamos comprendiendo que tenemos la vida en común.
Comentarios
Publicar un comentario