Lo más difícil del emprender y mantenerse en el camino de la transformación personal está en la capacidad o no que tengamos de confiar en esto que estamos emprendiendo. Esta sí quizás sea nuestra parte: confiar.
Hace unas semanas atrás practicábamos yoga con un grupo de niños. Uno de ellos venía ya de varias prácticas muy inquieto y esto le estaba sucediendo en casi todas las áreas de trabajo en el día. Por tanto yoga no era la excepción. Luego de varios intentos de mi parte por ayudarlo, incluso de proponerle que podía salir del salón si no era un buen día para él, (a lo que me respondió muy seguro que no), no tuve más opción: "confiá" le dije. Lo mire a los ojos, desde su altura de niño, y le propuse que confiara en lo que iba a proponerle: "nada más sentate, olvidate de mí y de los demás,olvidate de lo que estamos haciendo nosotros y sentate con las piernas cruzadas en tu manta, cerra los ojos y esperá un ratito, mientras nosotros continuamos". Y así lo hizo. Se sentó, cruzó sus piernas y cerró sus ojos. Pasaron dos tres minutos y volvió su mirada hacia mí, miró hacia el resto del grupo y se puso de pie...(estábamos practicando el saludo al sol). El confió. Le dio tiempo a su mente, le dio tiempo a su cuerpo, se organizó y confió. Luego los minutos que pasaron parecieron muy diferentes a lo que había estado sucediéndole al principio, al menos durante el tiempo que duró nuestra práctica. Y los más importante es que seguramente, aunque aun no lo sepa, habrá sembrado una semilla que crecerá con él desde estos cinco años que ahora tiene y por el resto de su vida.
Si pudiéramos resolver entonces de la misma forma nosotros adultos, nuestras inquietudes. Si bastara con confiar completamente, incluso en los momentos de agitación. Si supiéramos detenernos y confiar.
A veces sólo podemos escuchar, nuestra agitación es tal que no hay mucho que podamos intentar, salvo, confiar en aquello que está ahí como faro, como recordatorio, como amigo...detenernos y confiar, quizás practicar la meditación también sea eso.
Que podamos navegar por nuestras tormentas con confianza. Que sepamos descubrir en nuestro camino de dónde proviene la fortaleza para seguir, el temple para sostenernos y la bondad para acompañar. Que sembremos confianza.
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