“Nos sentamos a meditar un rato cada día, a la mañana y a la tarde noche para redescubrir esos caminos por donde la experiencia transcurre. Nos detenemos, miramos y seguimos mirando sin escapes a ciertas alternativas o actividades, pues cuando meditamos es todo lo que tenemos que hacer: meditar. Permanecer sentados un tiempo sin escapes de ningún tipo.”
Esto fue lo que nos quedó después de que el pasado miércoles tuviéramos un “ataque” en nuestro blog…cosas de este mundo. Entonces repasamos el espíritu de la propuesta.
En la última entrada de nuestro blog, al final de la propuesta decía: “Que podamos juntos investigar y comprender nuestra naturaleza humana. Que podamos hallar juntos el camino hacia la verdad.”
Y ¿cómo hacerlo? ¿cómo hacer este camino? ¿Cómo investigar y comprender nuestra naturaleza? El camino propuesto en la tradición de la meditación no es fácil pero sí sencillo. Comienza en aceptar esa condición: sencillo no es fácil. Difícil no es imposible. Solo tenemos que comenzar, y hacerlo pro el principio, pues aunque parezca obvio muchas veces nos salteamos el comienzo. ¿Y cuál es el comienzo en la meditación?
Siéntate un rato cada día. Sólo siéntate y respira como si fuera lo único que tienes para hacer en ese momento, (pues de hecho lo es). Sólo siéntate. Respira. Desde el principio y hasta el final del tiempo que te hayas propuesto: siéntate y respira.
Todo lo que se te ocurra en ese momento, todo lo que venga a la mente como “ayuda” en ese momento no son más que distracciones. Allí se trata sólo de estar sentados y meditar.Esa es la dimensión de la sencillez y es también la dimensión de la dificultad, pues nos gustaría que fuera más complejo, más “interesante”…pero no lo es.
Si es a la mañana: siéntate a practicar el ponerte en sintonía con lo que vendrá. Es como abrir la ventana y mirar a ver cómo está el tiempo. (¿Puedes hacer algo para cambiar el clima? No. Pero puedes sintonizar y abrigarte o desabrigarte según la ocasión).
Si es a la tarde-noche: siéntate a practicar el agradecimiento. Por un día más, por una oportunidad más de practicar. (Todo ha venido a ti no a asaltarte ni a amenazarte. Todo ha estado allí como cuentas de un collar que irás descubriendo una a una. Tiempo al tiempo, pero no tiempo de expectativa ni tiempo de ideal sino tiempo sagrado de práctica, de ir caminando, paso a paso).
Que podamos practicar de forma simple y sencilla. Que sepamos sostenernos en la dificultad y buscar permanecer en sintonía. Que la práctica ilumine nuestro andar.

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