Cuántas veces tratamos de hacer nuestra vida por caminos nuevos, cuánto tiempo pasamos intentando encontrar una nueva motivación, una inspiración, una señal que nos anime. Cuánto llegamos a intuir que si pudiéramos comprender más de lo que comprendemos ni sufriríamos tanto ni haríamos sufrir tanto a los demás. Pero, también es cierto, cuántas veces sólo nos quedamos en un primer intento, en unas lindas palabras y la fuerza con la que contamos nunca llega a ser suficiente como para mantenernos en ese nuevo camino.
Quizás te pase que ataste la fe, la esperanza, a la experiencia pura llana. Y, en la medida de que esa experiencia no es como lo que esperabas o sencillamente tarda en llegar, pierdes la fe en el camino iniciado. Apagas la llama del descontento y vuelves casi sin notarlo, a los viejos derroteros del acostumbramiento y de la rutina.
No pierdas la fe. No añadas fe a lo que haces, no tengas la fe reservada para cuando la "razón" te confirme algunas creencias. Elije la fe como una forma de vivir, como una opción que tomas ante todas las opciones que la vida te presenta.
No pierdas la fe. Y no la deposites en tus propias fuerzas "personales" que ya te han demostrado que no son muchas ni suficientes para enfrentar lo duro de la vida. Pon la fe como una forma de vivir, como una forma de nacer a la vida ahora, desde los cimientos de la vida misma desconocidos para tu entendimiento y razón.
No pierdas la fe y tampoco la cordura. Renacer, refundar la vida desde la fe es caminar, progresar y colaborar en construir un mundo más humano.
No pierdas la fe y tampoco dejes de preguntarte. Por la experiencia de la fe es que vamos conociendo y comprendiendo distintas expresiones de la verdad de la que hemos nacido un día, por tanto, la fe pregunta, ensaya, experimenta, es libre y libera porque es experiencia pura del amor. Experiencia que va creciendo poco a poco: ahí el progreso en el autoconocimiento.
No pierdas la fe y tampoco desfallezcas. El Amor no va a pedirte ningún sacrificio porque el Amor te ama completo, tal como eres, (fíjate que pongo "amor" con mayúscula). Pero cuando intentamos vivir la vida completamente, sin dobleces, sin guardarnos nada, entonces la fe establece otros valores, otras "lógicas", otro horizonte nos inspira. Y hemos de vivir entonces de acuerdo a esa fe que es el camino que caminamos, la verdad que nos inspira y la vida que nos funda y nos ama.
También nosotros vamos por el desierto aunque entre asfaltos y automóviles. También nosotros aun nos sentamos a mirar las estrellas y vemos que no podemos contarlas aunque ya no sea desde la puerta de la tienda en medio de la noche oscura de la antigüedad. También nosotros, tan seguros de nuestras fronteras que llamamos países, necesitamos que Dios nos haga reír sacudiendo nuestras seguridades y nos invite a dar lugar a una nueva forma de caminar la vida. Tal vez, en la meditación podamos sembrar esa escucha y también esa valentía de ponernos de pie y caminar.

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