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Un aquí y ahora profundo y sin barniz (3)

 

        


Todas las religiones tienen aspectos muy elevados, concepciones o conocimientos que serían el corazón de cada religión. Es esa dimensión de la religión que más tiene que ver con la búsqueda de la Verdad y la trascendencia de diferentes generaciones de practicantes de todos los tiempos y lugares del mundo. Pero es cierto también, que una vez las religiones se organizan y establecen, lo que pasa a ser definitorio de una religión no es aquello esencial sino precisamente lo que podría ser accesorio de una cultura, de una generación o de una época. Hay aspectos culturales en todas las religiones que son aspectos muy queridos por una generación, pero que seguramente no hacen a la esencia de la espiritualidad y menos de la comunicación con Dios.

Los textos que hablan sobre la vida de jesús hacen referencia a varias ocasiones en las que Jesús tuvo problemas con las autoridades religiosas de su época por esos temas. 

Los alimentos "puros o impuros", los ritos, la gente "pagana" es decir de otras religiones o culturas que se encontraban con él, tocar enfermos o muertos, cuestionar normas como la de no realizar ningún trabajo de ningún tipo el día sábado...tantos problemas le ocasionaron que llegaron a ser uno de los argumentos por los cuales se lo persiguió para matarlo.

Hay una de esas situaciones que me parece lo pinta a Jesús tal como ha de haber sido. Resulta que estaba en la sinagoga enseñando un día sábado cuando entre el público había una persona con un problema en una de sus manos. Todos los que estaban allí esperaban a ver que hacía Jesús: ¿lo curaba atendiendo a la persona o se licenciaba de hacerlo atendiendo a la ley y la escritura?

Jesús hizo pasar al hombre al centro de la escena. Físicamente lo hizo ponerse en el centro, lo que además puede ser para nosotros hoy, lectores 2 mil años después un símbolo: en el centro la persona humana y su sufrimiento. En el centro la persona y lo demás, la escritura, la institución, el templo y hasta la ley al servicio de aliviar, curar, proteger y dignificar. 

El hombre es puesto a la vista de todos, es llevado al centro del espacio físico y "litúrgico" y allí Jesús lo cura. Ese hombre ahora podrá volver a trabajar, se ganará su sustento, volverá a ser alguien en su comunidad y todos los que estaban presentes tuvieron la oportunidad de sanar su ceguera institucional que anteponía una ley, palabra escrita, ante una persona sufriente.

¿Te suena? ¿Este texto se parece a situaciones que vivimos en nuestro tiempo y en nuestra sociedad no sólo en lo religioso sino también en lo ideológico, en lo político, en relación a las instituciones que dirigen la vida de las personas?

Es un texto muy fuerte, quizás no lleguemos a comprender lo revolucionario que habrá sido esa acción que Jesús realizó, no por la curación sino por el "atrevimiento" de realizar un "trabajo" no sólo en día sábado (según la ley judía de estricto reposo) sino de hacerlo incluso en medio del templo.

Las escrituras, la sabiduría, ha sido atesorada por las generaciones anteriores para que nosotros hoy podamos crecer como personas. Miles de años de conocimiento está guardado en las páginas de los libros sagrados de todas las religiones pero no podemos olvidar que fueron manos humanas las que anotaron de puño y letra esas palabras empapadas de su afectividad, emocionalidad y rasgos sicológicos...en la escena de la curación de ese hombre está presente la tensión que elegí como título a estas meditaciones: un aquí y ahora profundo y sin barniz. En la escena está el pasado, escrito, divulgado y que seguramente tanto bien le habrá hecho a las gentes que vivieron antes de Jesús...pero también está el dolor humano y la compasión. Ese hombre con la mano seca, que no podía trabajar seguramente, que padecía física y materialmente no era visto por la tradición y la ley...Jesús no sólo lo ve, sino que lo pone en el centro de la escena como diciendo "esto es lo verdaderamente importante" y lo repito y me lo repito: no la curación sino, el mirar, ver y poner en el centro al que sufre.. El verdadero "aquí y ahora" que quizás deberíamos atender. 


(Como es un texto "fuerte" te dejo el dato por si queres leerlo desde el texto original: Evangelio de Mateo, capítulo 12 versículos del 9 al 14).

****imagen de portada: www.servicioskoinonia.org/cerezo/indexAgraf.php


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