Ir al contenido principal

Un aquí y ahora profundo y sin barniz (1)

                                 
                                                                                                         


El adviento ya ha comenzado para los cristianos. Ese período del año en el que quien se siente discípulo de Jesús, se prepara para vivir la navidad o el tiempo de navidad.

Esta primera de las cuatro semanas de adviento te invito a pensar en dos palabras: “aquí” y “ahora”. Palabras que muchas veces repetimos en las meditaciones, en los textos que compartimos y que desde hace ya unas décadas han ido perdiendo su verdadero significado y que creo, tienen mucho que ver con la navidad.

En todas las tradiciones espirituales de todos los tiempos, el tema de la encarnación de Dios, de la intervención de Dios en la historia humana ha sido precisamente un tema. La humanidad ha necesitado pensar, imaginar, sentir y creer que Dios, “eso” trascendente y eterno, absoluto y perfecto un día intervendría en su vida concreta, limitada, imperfecta, dolorosa, mediocre… y la transformaría. Esa esperanza animó a millones de hombres y mujeres a lo largo de toda la historia a crear condiciones de vida dignas, a abrir sus corazones a la compasión y a libertad… pero en navidad hablamos de un caso en particular: el de Jesús. Quien enseñó y nos comunicó un camino con su vida concreta. Nada de teología ni de dogmatismos, nada o casi nada de escrituras y leyes sino y más bien, mucho de relación, de vida junto a los demás, de ejemplos cotidianos, de relatos concretos de la vida misma que provocaran reflexión y cambio en las actitudes de las personas.

Es en ese sentido que te invito a pensar la navidad y este tiempo previo. ¿Recordar, celebrar, conmemorar esos acontecimientos tiene sentido para vos en el entorno de tu vida concreta hoy? seguramente que no. O al menos no, si no te das un tiempo para reflexionar acerca de cómo vivís la vida misma, cómo te relacionas con los demás, cómo tratas con tu propio sufrimiento y la  búsqueda de dignidad…

La humanidad atesora una cultura espiritual que puede ser luz en tiempos de individualismo y violencia. Pero la historia de las “encarnaciones de Dios” ha sido complicada. Los pueblos y las culturas donde esas “encarnaciones” han sucedido, las religiones que dicen que “su” dios es verdadero y único, el tiempo histórico en el que Dios se hace presente en la vida de esas culturas generalmente hace ya muchos siglos atrás…luego las teologías y las instituciones y las costumbres y los dogmas…todo se ha vuelto difícil. Por eso yo quisiera comenzar en la vida de Jesús. ¿Quién fue? ¿Qué hizo? ¿Cómo vivió?

Tengo la esperanza y la fe de que puedo cambiar y ser mejor persona humana. Tomo la decisión de dar pasos hacia esa transformación que es siempre riesgo de amar y de ser libre de falsas creencias y dogmatismos que ahogan la espiritualidad. Entonces me pregunto: ¿qué puede salvarme de lo que se interpone entre mi Ser y yo mismo? ¿Qué puede salvarme del egoísmo, de la indiferencia, del fundamentalismo, del odio y del resentimiento? ¿Qué me salva de vivir una vida a medias?

Cuando vuelvo a mirar a Jesús y su vida y me dejo mirar por su mirada, descubro que me dice: lo que te salva está disponible “aquí y ahora”. Pero no barnizado de superficialidad y sentimentalismo. Este “aquí y ahora” está presente en tu corazón, está disponible allí a donde sólo vos podés llegar y abrir la puerta para que desborde todos los ámbitos de tu vida.

¿Dios viene en navidad? ¿Dios vino hace 2 mil años en aquel lugar remoto del mundo?

A Dios no lo podremos conocer nunca con nuestra mente porque resulta un instrumento muy limitado a la hora de comprender lo eterno y absoluto del amor, pero podemos saber cómo actúa viendo cómo actuó Jesús. No sabremos quién es Dios, pero en Jesús sabemos cómo es Dios. Por eso es que se vuelve relevante nuestra presencia, nuestra decisión de hacerle lugar a su palabra. Para decir algo más complicado (no necesariamente más profundo): Jesús es la palabra de Dios, es su voz. Para decir lo mismo de forma sencilla (seguramente más profunda): al lado de Jesús las personas se sentían sanas, dignas, curadas…revivían, se transformaban y creían en el amor.


** Imagen de portada de Cerezo Barredo



Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando te decidas por una formación, fijate de no estar alimentando una ilusión (1)

1 la ilusión del éxito. Las redes se han convertido en grandes medios de comunicación donde se presentan formas “ideales” de tratar con todo lo que nos pasa. Cada uno de nosotros, sin quererlo y sin saberlo muchas veces, con los “me gusta” y los “compartir” que damos, fuimos creando nuestra propia burbuja de consumo donde nos venden cosas. Si te interesa el yoga y la meditación y si has estado viendo diferentes propuestas de formación seguramente te estén llegando promociones y propuestas que el algoritmo las selecciona para vos de acuerdo a tus “intereses”. Pero cuidado. No elije lo mejor para vos sino dentro de lo que ha despertado tu interés, selecciona lo que más se vende, lo que más dinero deja en el sistema. Por eso necesita venderte “ilusiones”. Y a ilusión del éxito es una de ellas. Cuando elijas una formación para estudiar y aprender yoga no elijas por la imagen ni el contexto de los videos que te muestren. No vas a ascender socialmente porque hagas yoga. No vas a resolver tus...

Tiempo *

 En este mundo de hoy el tiempo es un bien preciado, de hecho la sociedad de consumo ha transformado en un valor el tener “tiempo para uno”, el tener tiempo para vacacionar y el tener objetos y un cierto status que aparente al menos que no andas de prisa o que tu vida es cómoda, no ajetreada...y así vendernos más y mejor ocupaciones, objetos, servicios, “espejitos de colores” por los cuales hay que trabajar mucho para poder tenerlos… muchas veces para tener tiempo de descanso agotamos nuestras fuerzas el resto del tiempo. Pero en el camino del autoconocimiento puede pasarnos lo mismo. Si no tenemos tiempo para discernir y reflexionar, para cultivar una forma de mirar y leer lo que está delante nuestro, si no tenemos tiempo para procesar aquello que vamos descubriendo sencillamente no descubriremos nada nuevo y, o bien abandonaremos el camino o bien repetiremos fórmulas y tradiciones que no pasan por nuestro cuerpo, que no conectan nunca con nuestra vida. El autoconocimiento se supo...

El fútbol, el mundo y la espiritualidad: un poco de “no creer”

El fin de semana pasado terminó el mundial de fútbol, pero no sus repercusiones. Como nunca, se ha desatado una ola de ataques, discriminaciones, debates, insultos racistas y de todo orden. Lo de unos es europeos contra sudamericanos, lo de otros imperialistas contra colonizados, poderosos contra pobres, los que juegan “limpio” contra los que hacen trampa o están ayudados por los jueces. En la danza de miles de millones de dólares, pero miles de verdad, continuó la guerra en Ucrania, continuaron los ataques Irán -Estados Unidos-Israel...y mientras miles de corazones palpitaban por una jugada de Messi o Mbappe, a pocos kilómetros otros corazones se estrujaban de dolor al sacar de entre escombros a sus familiares tras los terremotos y la inoperancia estatal en Venezuela. Esa es una cara de nuestra forma de vivir. El mal en el mundo brindará por más mundiales como éste aunque alguna vez digamos que gritar un gol, abrazarse con un amigo frente a una televisión, es a veces, para mucha gente...

Que la luz nos encuentre

                                                                                                                                             Foto de Javier Mullin Si miramos, en el mundo hay mucha oscuridad. Tanta violencia, injusticia, opresión, falsedad...si miramos cerca nuestro, también veremos que la hay. Hay luz y hay oscuridad. Hay mucho bien y también mucho mal.  Pero también encontramos oscuridad en nuestro interior, que es decir en nosotros mismos, pues muchas veces estamos tentados a decir "interior" y poner una cierta distancia capaz de no conectar nunca ese "interior" con unos mismo. Entonces miramos y hay oscu...

Navidad, un aquí y ahora profundo y sin barniz (7)

                    Esta podría ser una noche más pero el misterio ha pensado otra cosa para nosotros: ha soñado una palabra, ha imaginado que podríamos tal vez, enamorarnos de tanta inocencia naciendo y queriendo. Tanta inocencia que nos desborde nos colme y nos impregne y en ese trajín de amor dado nos transforme tiernamente, nos haga casi que de nuevo. Quizás yo ya no sea de esa pureza quizás, he agregado tantas creencias he dado por cierto a tanto miedo he aceptado eso de vivir y morir que vivo muriendo y miro al cielo y busco -y necesito- un ángel que me lo anuncie y me diga que no tema, al menos, por esta noche. Lo sé, no se puede poner fecha ni organizar el misterio, pero es la forma bella, sutil y segura de darnos una noche de pureza una noche llena de esa palabra, la palabra del misterio pequeño, recién nacido, húmedo del interior de su madre, colmado de miradas de amor y de susurros. Puro. Pureza. Ensueño de una noche distinta....

Ser de los que creen *

TU CONTENIDO 1 TU CONTENIDO 2 Vaya si la vida es complicada. Vivir es complicado y más aún cómo vivimos nosotros, cómo vive nuestra generación. Todo es una red de compromisos y de exigencias: el rendimiento, el estudio, las cuentas, las relaciones humanas difíciles, el engaño, la superficialidad, la falta de cercanía y honestidad...la ignorancia con la que vivimos acerca de las cosas profundas de la vida. Buda dijo, “la vida es sufrimiento” y lo es, es una constante adaptación que nos genera mucho dolor. Pero también dijo: “hay una forma de salir del sufrimiento”.   Todas las tradiciones religiosas aceptan que la vida no es fácil, que el ser humano vive con muchas interrogantes que lo acucian, pero también, las religiones mismas, todas, son la expresión de que el ser humano busca y va encontrando las formas de salir de esa angustia. A mi edad soy una persona grande, no anciana y mucho menos sabia, pero una cosa he aprendido en estos más de 26 años de practicar junto a o...